Cuando Johnny Cubero Quesada decidió colgar los botines en el año 2020, lo hizo respaldado por una carrera extensa y respetada en el fútbol de Centroamérica.
El exdelantero oriundo de Grecia es recordado por sus goles en Liga Deportiva Alajuelense —donde fue campeón nacional—, Puntarenas FC, Santos de Guápiles y AD San Carlos, pero sobre todo por su huella fuera del país, en Guatemala.

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En territorio chapín, Cubero se ganó un lugar especial. Fue campeón del Clausura 2003 con Comunicaciones FC y más tarde se transformó en figura del histórico Clausura 2007 con Xelajú MC.

Johnny Cubero fue campeón en LDA (La Nación).
De las oficinas a la cocina
Tras su retiro, Cubero siguió ligado al fútbol como gerente deportivo de Xelajú MC. Sin embargo, en junio de 2025 tomó una decisión que sorprendió a muchos: renunció a su cargo para volver a Grecia y dedicarse de lleno a su restaurante, un emprendimiento que había crecido tanto que terminó por exigir toda su atención.
El negocio, llamado Sal y Pimienta, lleva ya una década en funcionamiento y se convirtió en el eje de su nueva vida. “Tengo compromisos adquiridos con mi restaurante, tengo un catering service, alquilo equipo inmobiliario, son cosas en las que tengo que enfocarme estando en nuestro país. Ya se me complicaba estar viajando todos los meses a Guatemala, tenía que quedarme doce días y la situación se volvió difícil, por eso decidí renunciar”, explicó en una entrevista con La Teja.

Cubero es ídolo en Guatemala (La Nación).
Cubero, hoy con 49 años, no se arrepiente del giro que dio su carrera. “El negocio va muy bien, porque además del catering y el restaurante también tengo parrillada; gracias a Dios es algo que me genera mes a mes y fue parte del porqué decidí no volver a Guate. No se puede dejar solo algo que uno viene construyendo por tanto tiempo”, contó, con la misma convicción con la que antes hablaba de fútbol.

Johhny Cubero le dio un giro a su vida (La Teja).
Lejos del traje de dirigente, Johnny se arremanga y hace de todo: cocina, arma el salón, sale con el catering y cubre cada necesidad del local. “En el restaurante tenemos 56 platos diferentes, un menú amplio para toda la familia. Si el niño quiere una hamburguesa, la esposa una pechuga en salsa de hongos, el marido un corte de carne y otro un espagueti, se los hacemos. Esto es todo un arte, hay que tener mucha paciencia, muchos tips y muchos secretos para que las cosas salgan bien”, detalló.

Sal y Pimienta se ubica 50 metros al este de Bar Saprissa (La Teja).
El fútbol sigue ahí

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Aunque hoy su prioridad está en la gastronomía, Cubero no se alejó del todo del fútbol. Le gusta visitar de vez en cuando el Estadio Alejandro Morera Soto y actualmente dirige la filial de Liga Deportiva Alajuelense en Palmares. La pelota sigue rodando cerca, pero ahora comparte protagonismo con la parrilla.





