El nombre de Gustavo Cabrera quedó marcado para siempre en la historia del fútbol chapín. Referente durante años de la Selección de Guatemala, su carrera dio un giro abrupto en 2012, cuando la FIFA lo suspendió de por vida por un escándalo de amaño de partidos.
Hoy, alejado del profesionalismo, encontró un nuevo rumbo formando jóvenes en una academia —con la pericia que le dio haber jugado en los dos equipos más grandes del país: Comunicaciones y Municipal—, mientras mantiene una postura firme sobre su pasado.

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Gustavo Cabrera y la Selección de Guatemala
Gustavo Cabrera tuvo una extensa trayectoria con la Selección de fútbol de Guatemala, a la que representó desde el año 2000.
Durante su etapa como internacional disputó más de 100 partidos, entre amistosos y competencias oficiales como eliminatorias mundialistas, UNCAF Nations Cup (luego renombrada Copa Centroamericana) y Copa Oro.

En ese período anotó cuatro goles y llegó a portar el gafete de capitán, consolidándose como una pieza clave en la zaga chapina durante más de una década.
Suvida luego de la suspensión de FIFA
En enero de 2026, durante una charla con el comunicador Luis Murillo, Gustavo Cabrera respondió una pregunta general sobre su vida personal. Consultado acerca de si se arrepentía de algo, el ex referente de la Selección de Guatemala fue contundente al responder que “no se arrepiente de nada”.
Consultado sobre a qué se dedica actualmente, el exjugador explicó que hoy está enfocado en la formación de nuevas generaciones, ya que dirige una academia de fútbol para niños. Según contó, el proyecto busca brindar oportunidades deportivas y valores a jóvenes talentos.
Así fue el castigo de FIFA
La FIFA anunció en 2012, en conjunto con la Federación de Fútbol de Guatemala (FEDEFUT), la suspensión de por vida de tres futbolistas guatemaltecos: Guillermo Ramírez, Yoni Flores y Gustavo Cabrera tras comprobar su participación en el amaño de partidos.
Según la resolución emitida ese año, la FIFA dio por demostrado que los futbolistas participaron en el arreglo de tres encuentros: el CSD Municipal–Santos Laguna por la Liga de Campeones de la CONCACAF del 19 de octubre de 2010, el Guatemala–Venezuela del 1 de junio de 2011 y el Costa Rica–Guatemala del 25 de mayo de 2012.

Aunque el ente rector no divulgó todos los detalles de los expedientes, señaló que existían pruebas suficientes para aplicar una de las sanciones más severas posibles, en un episodio que marcó uno de los capítulos más oscuros del fútbol guatemalteco.





