La tarde de este jueves, Alajuelense atendió a la prensa para anunciar la salida de su mejor atacante, el cubano Marcel Hernández como préstamo al cartaginés, pero ¡oh sorpresa!, a la vez se confirmó que el también delantero manudo Gabriel Torres, no era más jugador de los rojinegros, el panameño acabó el vínculo con los erizos pero también con los dueños de su ficha y todo apuntaba a que se quedaría en casa manuda.

Pero en un giro inesperado, el Director Deportivo de la institución, Agustín Lleida despejó la consulta de un periodista con una negativa. El canalero no continuará más vistiendo los colores rojo y negro. Su alejamiento con el cuadro costarricense cayó como un balde de agua fría a los aficionados que estaban ilusionados con su permanencia.

Se pierde el poderío ofensivo

Es decir, en cuestión de días, La Liga pasó de tener una de las delanteras más temidas a una muy discreta, con grandes dudas de cara al torneo que se viene y peor aún, sin muchas más opciones -al menos- en el mercado nacional. A esto, súmenle la salida de Aonso Martínez, quien a pesar de no ser delantero nato, era un volante con perfil ofensivo y gol. 

El panameño se integró al equipo apenas en septiembre del 2021 cuando los manudos sacudieron el mercado de fichajes con una doble presentación, Celso Borges y Gabriel Torres. Con escasos 14 partidos, "Gabigol" mostró su talento y poderío en las redes con 5 dianas. Pero además mostró carácter y lucidez en los partidos de instancias finales, ante Santos y Saprissa. 

Ahora, los manudos fijan sus esperanzas en Johan Venegas, Jurgens Montenegro y un muy joven Doryan Rodríguez que hará sus primeras armas en el Clausura 2022. El mercado de pases aún no cierra y los del llano podrían sorprender con la llegada de algún futbolista extranjero como se ha rumorado días atras con el argentino Israel Escalante, procedente de Boca Juniors o el panameño Freddy Góndola.

Hace un año, desde el CAR Alajuelense se daba la noticia de la llegada de Marcel Hernández, un anuncio que sacudió todos los medios deportivos pero que además colocaba a los manudos -por mucho- como la línea ofensiva más temida de todo el torneo.

Hernández se sumaba a Jurgens Montenegro, Johan Venegas y Alonso Martínez como compañero de delantera, lo que presagiaba un dolor de cabeza hasta para la defensa más férrea, los pronósticos eran goleada tras goleada y un ataque avasallador; hoy, un año despúes, la historia es otra.