La titularidad en el arco del cuadro francés PSG no es una cosa definida, así lo ha querido el estratega Pochettino, así lo vemos fecha a fecha y así es como lo viven los porteros Keylor Navas y Gianluigi Donnarumma. Un portillo que ha aprovechado sin ninguna restricción la prensa deportiva del mundo entero.

Ya no solo se genera noticia cada que el técnico argentino anuncia la formación estelar del club parisino, también hay una atención especial a cada movimiento de los guardametas dentro del terreno de juego, no importa si es durante el calentamiento, al medio tiempo o dentro de los 90 reglamentarios.

Todos atentos a las cámaras

Desde la llegada del espigado italiano a París, todos tienen una opinión sobre quién debe resguardar la valla; hay quienes se decantan por la gran trayectoria del tico, pero otros prefieren la juventud y proyección que ofrece Dunnarumma.

El morbo alrededor de los porteros del PSG es tal, que ahora hay una nueva tendencia muy notoria en cada transmisión televisiva. Cuando uno de los dos arqueros interviene en el juego, sea con aplomo o con error, de inmediato se viene una toma del otro que se encuentra en la banca. Como esperando la mínima para ver la reacción de su compañero.

Incluso alguna parte de la prensa deportiva ha hablado de roces entre los canserberos por una simple mirada o algún gesto casi imperceptible de su compañero al momento de actuar en medio del encuentro. Roces que luego han sido desmentidos por los propios jugadores o miembros de equipo.

Lo cierto es que ahora no hay movimiento que pase inadvertido por las cámaras, no importa si hablamos del titular o del suplente, de una atajada memorable o el peor de lo errores, las cámaras estarán atentas para ver cómo reacciona el otro, en una especie de show aparte o una carrera de dos, donde el que pestañea pierde.

Lo peor es que este fenómeno ya no se limita al PSG, los acompaña incluso fuera de su club, viaja con ellos donde vayan; ni en sus selecciones están a salvo. Recientemente pudimos constatarlo en las fechas eliminatorias con sus respectivas selecciones. Donnarumma erró con la "azzurri" y de inmediato, los titulares deportivos mencionaban a Navas. Por otro lado, Keylor salvó a "La Sele" en sus juegos y la noticia se trasladaba hasta Europa, donde la prensa no desaprovechó para meter presión a Donnarumma.

¿Cuándo se acabará este tedioso juego mediático? Es difícil saberlo, pero lejos de irse disipando, cada vez se pone más intenso. Hoy uno jugó Champions, mañana irá a la banca; hoy uno salvó a su equipo, mañana será el villano; hoy uno se llena de elogios, mañana no sabremos. Y mientras la prensa y la afición arman sus novelas, sus versiones, sus criterios, los guardametas tratan de afianzarse en el puesto.