Mohamed Ouahbi llega al Mundial 2026 con una de las historias más particulares entre los entrenadores del torneo. Hace apenas tres meses tomó el mando de la selección mayor de Marruecos, pero no aterriza como un desconocido dentro del proyecto marroquí: viene de trabajar durante años en la formación, de ganar peso en juveniles y de conquistar el Mundial Sub-20 de 2025.
Ahora tendrá una prueba enorme desde el primer día. Marruecos debuta ante Brasil en el Grupo C, un partido que pondrá bajo la lupa a un entrenador que pasó en tiempo récord de dirigir jóvenes talentos a liderar a una selección que ya no quiere ser tratada como sorpresa.

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La llegada de Ouahbi al banco de la selección mayor no fue una apuesta improvisada. Su nombre ya venía creciendo dentro de la estructura marroquí por los resultados obtenidos con las categorías menores.
Su gran golpe fue el Mundial Sub-20 de 2025, donde Marruecos consiguió un título histórico. Ese logro terminó de instalarlo como uno de los entrenadores más valorados dentro del proyecto de la federación y abrió el camino para su promoción a la absoluta.
En marzo de 2026, la federación decidió cerrar el ciclo de Walid Regragui, el técnico que había llevado a Marruecos a las semifinales del Mundial 2022, y eligió a Ouahbi para encarar una nueva etapa. El movimiento fue fuerte: cambiar de entrenador a solo tres meses de una Copa del Mundo siempre supone riesgo, pero también marcó una idea clara de continuidad desde las bases.
De Anderlecht a Marruecos: la escuela que lo formó como entrenador
Antes de llegar al foco mundialista, Ouahbi construyó buena parte de su reputación en Bélgica. Nació en Schaerbeek, Bruselas, dentro de una familia de origen marroquí, y su camino como entrenador quedó muy marcado por el trabajo de formación.
Su etapa más importante fue en Anderlecht, donde pasó cerca de 17 años. Allí desarrolló un perfil de técnico meticuloso, cercano al futbolista joven y muy atento a los detalles del aprendizaje.
Esa escuela explica mucho de su mirada actual. Ouahbi no viene del cartel de exestrella ni de una carrera armada desde el vestuario profesional, sino del trabajo diario con juveniles, academias y procesos largos. En Anderlecht coincidió con generaciones de enorme talento y participó en un entorno que ayudó a formar futbolistas de élite.

Mohamed Ouahbi tiene el reto de seguir haciendo crecer el fútbol de la selección de Marruecos. Foto: LE360.
Esa experiencia lo convirtió en un entrenador de desarrollo, pero también en alguien preparado para gestionar grupos con mucho potencial. Hoy Marruecos busca exactamente eso: sostener una base competitiva y, al mismo tiempo, integrar una nueva camada de jugadores.
El desafío de reemplazar a Regragui
La sombra de Walid Regragui es grande. Marruecos fue la gran historia del Mundial 2022: eliminó a potencias, llegó a semifinales y se convirtió en la primera selección africana en alcanzar esa instancia.
Por eso, Ouahbi no asume cualquier selección. Toma un equipo con prestigio, presión y expectativas mucho más altas que en ciclos anteriores. Marruecos ya no quiere ser visto como una sorpresa simpática, sino como una selección capaz de competir de igual a igual contra cualquiera.
Ese es el principal desafío del nuevo entrenador: administrar el legado sin quedar atrapado en él. Su misión no es repetir exactamente lo que hizo Regragui, sino sostener el salto competitivo y darle una evolución al equipo.
Una idea más ofensiva y protagonista
El perfil de Ouahbi se asocia con un fútbol más proactivo. En sus procesos anteriores mostró preferencia por equipos con iniciativa, presión alta, buena circulación de pelota y capacidad para atacar desde estructuras flexibles.
No se trata solamente de tener la posesión. Su idea apunta a que Marruecos sea más valiente para jugar en campo rival, que recupere rápido después de perder la pelota y que aproveche el talento técnico de una generación con nombres fuertes en Europa.
Esa búsqueda aparece como una evolución natural para una selección que en 2022 brilló por orden, carácter y solidez defensiva. Con Ouahbi, Marruecos intenta sumar otro registro: competir sin perder identidad, pero con más ambición ofensiva.

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La frase que marca su postura antes de Brasil
El debut ante Brasil será un examen inmediato. Enfrentar a una potencia mundial en el primer partido puede condicionar cualquier plan, pero Ouahbi intentó instalar un mensaje claro antes del estreno: “Nosotros no tenemos miedo. Existe respeto. Marruecos está ocupando su espacio y necesitar asumir su nueva realidad. Ahora, necesitamos continuar y perpetuar ese legado”.
Ante Brasil, el partido servirá para medir mucho más que un resultado. También mostrará qué tan rápido pudo Ouahbi trasladar su idea a la selección mayor.





