Han pasado más de dos décadas desde que El Salvador escribió su primera página en la historia arbitral de la Copa del Mundo de la FIFA. El protagonista fue Vladimir Fernández Alfaro, quien se convirtió en el primer representante cuscatleco en una cita mundialista, marcando un hito para el país.

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Fernández Alfaro participó como juez de línea en el Mundial de 2002 disputado en Corea y Japón, donde tuvo presencia en partidos de alta tensión. Uno de los más recordados fue el enfrentamiento entre Brasil y Turquía, un duelo que quedó grabado en la memoria colectiva por una jugada polémica.
En ese encuentro, el árbitro salvadoreño fue testigo directo del controvertido episodio protagonizado por Rivaldo, quien simuló un impacto en el rostro tras un balón lanzado por Hakan Ünsal. La acción derivó en la expulsión del jugador turco por decisión del árbitro central Kim Young Joo, en una de las polémicas más discutidas de aquel torneo.
De la polémica al legado
El Mundial de 2002 estuvo marcado por diversas decisiones arbitrales controvertidas, especialmente en partidos del anfitrión Corea del Sur. En ese contexto, Fernández Alfaro también formó parte del equipo arbitral en el partido entre Francia y Uruguay, consolidando su experiencia en escenarios de máxima exigencia.
Tras su retiro, el exárbitro ha continuado ligado al fútbol como instructor de árbitros, transmitiendo su conocimiento y experiencia a nuevas generaciones. Su legado ha sido fundamental en el desarrollo del arbitraje salvadoreño, fortaleciendo la preparación de futuros representantes internacionales.

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Hoy, el testigo lo toma Iván Barton, quien ya representó al país en Copa Mundial de la FIFA Catar 2022 y se perfila para repetir presencia en la próxima edición de 2026. Así, El Salvador mantiene viva su tradición arbitral en la élite, demostrando que el legado iniciado por Fernández Alfaro sigue vigente en el escenario mundial.





