La Asociación Deportiva San Carlos atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La crisis financiera que afecta al club escaló este martes cuando el plantel profesional decidió acogerse a su derecho laboral de huelga, suspendiendo los entrenamientos como medida de presión por los constantes atrasos salariales que afectan no solo a los futbolistas, sino también al personal administrativo y otros colaboradores de la institución.

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La decisión tuvo un impacto inmediato en la planificación deportiva del equipo, ya que obligó a cancelar el partido amistoso programado frente a Escorpiones, de la Liga de Ascenso. La protesta se produce pocos días después de que el gerente deportivo, Carlos Acosta, reconociera públicamente la difícil situación económica del club y manifestara que la intención de la dirigencia era ponerse al día con los pagos antes del 10 de julio, una vez recibieran el desembolso correspondiente a los derechos de televisión.
La deuda que pone en riesgo el inicio del torneo para San Carlos
Además del conflicto salarial, la institución enfrenta otro problema de gran magnitud. San Carlos mantiene una deuda cercana a los ₡60 millones con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), monto que deberá cancelar antes del 17 de julio para evitar consecuencias deportivas que podrían comprometer su participación en el Torneo de Apertura 2026.

Aunque el club ya obtuvo la licencia para disputar la temporada 2026-2027, el reglamento de la Federación Costarricense de Fútbol establece que todos los equipos deben mantenerse al día con sus obligaciones ante la CCSS y Tributación. En el caso de los Toros del Norte, no existen pendientes con Tributación, pero sí con la Caja, por lo que, si la deuda no es saldada dentro del plazo establecido, la Federación no podrá programarle partidos oficiales hasta que regularice su situación.
La crisis institucional también se agravó con la inesperada renuncia del presidente Luis Carlos Chacón, ocurrida el pasado fin de semana. La salida del dirigente incrementó la incertidumbre dentro de una organización que intenta estabilizar sus finanzas mientras trabaja contrarreloj para preparar el inicio del campeonato.

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Con un calendario que no ofrece margen de error, San Carlos afronta días decisivos. Primero deberá resolver el pago de los salarios pendientes, posteriormente cancelar la deuda con la CCSS y, finalmente, enfocarse en el arranque del Campeonato Nacional. Sin embargo, la huelga del plantel evidencia que la crisis ya dejó de ser únicamente administrativa y financiera para convertirse en un problema que también amenaza el rendimiento deportivo del equipo.





