La Selección Femenina de Guatemala firmó una noche para el olvido tras caer 3-0 frente a Selección Femenina de Costa Rica en el Estadio Nacional de San José, resultado que significó un nuevo fracaso al quedarse sin opciones de avanzar al Campeonato de la Concacaf y, por ende, sin aspiraciones de clasificar al Mundial Brasil 2027.

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La Azul y Blanco llegaba con 9 puntos y la obligación de ganar para superar a las ticas, que también tenían la misma cantidad, pero con mejor diferencia de goles. El escenario era claro: solo la victoria mantenía vivo el sueño mundialista, mientras cualquier otro resultado significaba la eliminación.
Una expulsión infantil de Karla Maya
El partido comenzó cuesta arriba cuando Gloriana Villalobos adelantó a las locales con el 1-0, aunque Guatemala aún mostraba señales de reacción. Sin embargo, el momento que cambió por completo el rumbo del encuentro fue la expulsión de la entrenadora Karla Maya.
La estratega mexicana vio la tarjeta roja en una acción calificada como insólita e infantil, cuando al minuto 35 la pelota salió y Maya la pateó a un costado, justo cuando una jugadora de Costa Rica iba a tomarla, algo que fue considerado como mal comportamiento por parte de la árbitra que le mostró la tarjeta roja.
A partir de ese episodio, Costa Rica tomó el control absoluto del juego y aprovechó el desconcierto chapín para ampliar la ventaja con dos goles más, sentenciando el 3-0 definitivo y dejando sin respuesta a una selección que se desmoronó tras la polémica decisión arbitral.

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La derrota no solo representa la eliminación, sino también abre un fuerte debate sobre la continuidad de Karla Maya, quien llegó con el objetivo de llevar al equipo a la Copa del Mundo. Hoy, tras este golpe, su proyecto queda seriamente cuestionado en el entorno del fútbol guatemalteco.





