La Selección de Nicaragua atraviesa días de transición tras la salida de Marco Antonio “El Fantasma” Figueroa, quien dejó el banquillo luego de una Eliminatoria Mundialista con “más pena que gloria”. El técnico chileno no logró alcanzar el objetivo trazado: llevar al conjunto pinolero a la Copa del Mundo 2026, un reto que terminó dejando más dudas que certezas en el entorno futbolístico del país.
Durante su gestión, Figueroa fue ampliamente cuestionado por sus decisiones técnicas y sus métodos de trabajo. Además, el entrenador destacó más por sus polémicas declaraciones que por el rendimiento mostrado en la cancha. Aun así, la postura oficial del combinado nacional fue de respeto y reconocimiento a su labor, enmarcada en casi cuatro años al frente del proyecto.
La despedida de Nicaragua al Fantasma Figueroa
La cuenta oficial de Twitter de la Selección nicaragüense publicó un mensaje con un tono emotivo, agradeciendo al estratega sudamericano y a su cuerpo técnico por el trabajo realizado. El comunicado resaltó su “profesionalismo y compromiso” y aseguró que dejaron una “huella importante” en el desarrollo del fútbol nicaragüense durante este ciclo.
En el mensaje, Nicaragua expresó: “Desde la Selección Nacional de Nicaragua manifestamos nuestro agradecimiento al profesor Marco Antonio ‘Fantasma’ Figueroa y a su cuerpo técnico por casi cuatro años de entrega al frente de nuestro combinado nacional. Su trabajo, profesionalismo y compromiso aportó al crecimiento de nuestro fútbol y dejó una huella importante en este proceso. Le deseamos el mayor de los éxitos en sus próximos desafíos. ¡Hasta pronto, @ghostfigueroa!”. Hasta el momento, Figueroa no se ha pronunciado tras su salida.
Más allá del cierre de esta etapa, el futuro inmediato de Nicaragua se centra en encontrar a su próximo seleccionador. La Federación ya trabaja en la búsqueda de un técnico que pueda encabezar un nuevo proyecto, con miras a construir un proceso más sólido y competitivo.
El desafío que se aproxima no es menor: el camino hacia la Copa del Mundo 2030. Un objetivo que, desde ya, se proyecta complicado, pero que representa una oportunidad para reestructurar, corregir errores y apostar por un proyecto deportivo que permita a Nicaragua ser más protagonista en la región.
