La gran final de ida del Clausura 2026 dejó emociones, intensidad y una figura indiscutible bajo los tres postes. En un abarrotado escenario capitalino, Cruz Azul y Pumas UNAM igualaron sin goles en un duelo vibrante que mantuvo la incertidumbre hasta el último minuto. Aunque el marcador terminó en blanco, el encuentro tuvo múltiples ocasiones de peligro y a un protagonista que evitó que la Máquina se marchara con ventaja: Keylor Navas.

Desde el pitazo inicial, Cruz Azul asumió el protagonismo y mostró una presión asfixiante sobre la salida universitaria. Apenas a los cinco minutos, Christian Ebere encontró espacio para sacar un remate cruzado que obligó a Navas a intervenir con reflejos extraordinarios. Poco después, José Paradela volvió a poner a prueba al arquero costarricense con un potente disparo que también encontró respuesta en las manos seguras del experimentado guardameta.

La insistencia celeste continuó durante toda la primera mitad. Cruz Azul dominó la posesión y generó las mejores aproximaciones, mientras Pumas sufría para salir de su campo. Al minuto 16, una mala salida auriazul derivó en otra ocasión peligrosa para la Máquina y nuevamente apareció Navas para evitar la caída de su arco. Los universitarios resistieron gracias a la experiencia y liderazgo de su portero, quien sostuvo a su equipo en los momentos más complicados del encuentro.

Las atajadas de Keylor Navas sostuvieron a Pumas en la final

La segunda parte mantuvo el mismo guion. Cruz Azul continuó atacando y estuvo cerca de romper la igualdad cuando Charly Rodríguez estrelló un remate en el poste apenas iniciado el complemento. Minutos más tarde, Agustín Palavecino protagonizó una de las acciones más claras del partido con un disparo colocado que parecía destinado a la red, pero Keylor Navas reaccionó con una espectacular estirada para enviar el balón lejos del peligro. Aquella intervención confirmó por qué el costarricense sigue siendo uno de los arqueros más determinantes del continente.

Pumas también tuvo oportunidades para sorprender. Uriel Antuna estuvo cerca de marcar tras ganar un balón profundo, aunque su definición terminó impactando en el rostro del guardameta rival. Conforme avanzaron los minutos, el desgaste físico comenzó a sentirse en ambos conjuntos y las llegadas disminuyeron. Sin embargo, la emoción regresó en la recta final cuando Robert Morales sacó un remate inesperado que terminó estrellándose en el travesaño, dejando a Cruz Azul con el grito de gol ahogado.

El empate sin anotaciones deja completamente abierta la serie y traslada toda la presión al partido de vuelta en Ciudad Universitaria. Cruz Azul mostró argumentos futbolísticos para aspirar al título, pero se encontró con una actuación monumental de Keylor Navas.