Entre 2011 y 2012, Fernando Sequeira tuvo la oportunidad de hacer lo que muchos futbolistas costarricenses solo alcanzan a soñar: defender la camiseta de Liga Deportiva Alajuelense.
Su llegada a la Liga se dio por decisión de Óscar “Machillo” Ramírez, quien lo conocía de su paso por Santos de Guápiles y confiaba en sus condiciones, pese a los problemas extradeportivos que arrastró durante gran parte de su carrera. Más de una década después, el hoy ex mediocampista de 42 años mira hacia atrás con autocrítica y dolor por la forma en que se desvió del camino correcto.
Una vida de vicios y la noche que casi termina en tragedia
Fernando probó la bebida y el cigarrillo cuando todavía era un niño, a los 13 años, y debutó en Primera División con apenas 17. Esos vicios, reconoce, le impidieron ser un mejor profesional y nunca logró dejarlos de lado del todo. El talento estaba, pero la disciplina no lo acompañaba.
“Era muy fiestero, vivía una vida muy desordenada. Un día, mientras estaba en Santos, fui a un bar con unos amigos y llegaron unos muchachos a molestar a uno de mis amigos; se me metió el guaro vaquero, como le llaman, y nos agarramos y me metieron dos balazos; uno en la espalda y otro en el estómago”, recordó a principios del año pasado en una entrevista con La Teja.
“Estuve sin tomar casi nueve meses, porque me daba miedo salir, me daba miedo. En eso me salió la oportunidad de irme a Alajuelense y ahí no tomaba, pero estuve un año; eso me afectó y cuando volví a Santos regresé a lo mismo: trasnochaba mucho, mi rendimiento no era muy bueno y por eso no me renovaron”, detalló Sequeira, explicando cómo terminó diluyéndose su última gran chance en el fútbol grande.
“Me arrepiento de no haber dado más de mí”
Tras esa etapa y con apenas 29 años, Fernando Sequeira decidió alejarse del fútbol profesional. Hoy, luego de haber tocado fondo, el guanacasteco lleva una vida tranquila junto a su esposa Fanny y sus hijos Brandon, de 20 años, y Emily, de 13. Sin embargo, la pregunta sigue rondando su cabeza: ¿cómo sería todo si hubiese seguido los consejos del Macho?
“Ramírez me llevó a Alajuela y recuerdo que un día él me llamó y, junto con Luis Marín y Mauricio Montero, me dijeron que veían potencial en mí y que, si daba la milla extra, podía meterme en el proceso hacia Brasil 2014”, afirmó.
“Él me decía que era inteligente, pero que me faltaba para ser tomado en cuenta para la Selección, y nunca me llamaron. Mi sueño era jugar en Primera División; logré muchas cosas, pero si de algo me arrepiento es de no haber dado más de mí. Yo no pude estudiar, no tuve quién me ayudara en ese tiempo”, cerró Sequeira, con la crudeza de quien sabe que su mayor rival nunca estuvo enfrente, sino dentro de sí mismo.
