El fútbol de primera división en Argentina, país que es el vigente campeón de la Copa del Mundo, ha acogido a miles de jugadores extranjeros a lo largo de su rica historia. Los futbolistas oriundos de Centroamérica representan apenas un minúsculo puñado dentro de esa inmensa nómina de nombres foráneos que pasaron por sus canchas.
En Fútbol Centroamérica repasamos algunos de esos caminos poco conocidos y las huellas que dejaron en uno de los campeonatos más exigentes a nivel mundial.

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Guatemala
Ricardo Clark
Nacido en Puerto Barrios en 1937, supo ser un centrodelantero de gran porte físico y notable potencia. Tras consagrarse goleador del campeonato de Guatemala, llegó a Huracán en 1966 luego de una gira del club de Parque Patricios por territorio chapín.

Ricardo Clark (Wikipedia).
Debutó el 5 de junio de ese año en una victoria 1-0 ante Quilmes y, aunque su físico llamó la atención, le costó adaptarse a las exigencias técnicas del fútbol argentino. Jugó apenas diez partidos, pero se dio el gusto de marcar un gol ante Estudiantes para darle el triunfo al Globo.
Claudio Ariel Rojas
Nacido en Ciudad de Guatemala, su familia decidió mudarse a Buenos Aires cuanto él tenía apenas dos años. Se formó en la cantera de River Plate y debutó en 1993 bajo la conducción de Daniel Passarella.

Claudio Ariel Rojas (El Gráfico).
Rojas integraba un plantel plagado de figuras, lo que limitó sus oportunidades. Tras salir del club de Núñez, pasó por San Lorenzo, donde disputó ocho encuentros, y cerró su etapa argentina en Instituto de Córdoba, con 24 partidos y un gol.
José Manuel Contreras
Surgido en Comunicaciones, “Moyo” llegó en 2008 a Arsenal de Sarandí, que venía de ganar la Copa Sudamericana. El volante ofensivo llegó a disputar siete partidos en el equipo del Viaducto (hoy relegado a la tercera división) bajo la dirección de Daniel Garnero. Su momento más recordado fue cuando ingresó en la final de la Recopa Sudamericana frente a Boca Juniors en La Bombonera.

Contreras bloqueando un disparo de Juan Román Riquelme (Radio Gráfica).
Honduras
Eduardo Bennett
El “Bombardero de La Ceiba” llegó a San Lorenzo en 1993 con cartel de goleador letal. Rápidamente se ganó el cariño del hincha al marcar tres goles a Argentinos Juniors en un histórico 5-3 y convertir dos tantos en La Bombonera ante Boca en 1994. Con 18 goles en 48 partidos, dejó una huella profunda en Boedo.

Eduardo Bennett (Radio Gráfica).
Luego pasó por Argentinos, donde fue clave para el ascenso desde la B Nacional, marcando 23 goles en 26 partidos pese a una grave lesión de ligamentos. En su retorno a la primera división, protagonizó un polémico cruce con Diego Armando Maradona (en ese momento jugador de Boca Juniors) que pasó a la historia.
Jerry Bengtson
Tras el Mundial de Brasil 2014, Belgrano de Córdoba apostó por el potente delantero de la Selección de Honduras. Disputó 15 encuentros, casi siempre ingresando desde el banco, y marcó un único gol ante Defensa y Justicia en un 3-0. Tras un año en Córdoba rescindió contrato y continuó su carrera fuera del país.
Costa Rica
José Rafael “Fello” Meza
Uno de los grandes futbolistas de la historia costarricense. Nacido en Cartago en 1920, deslumbró a Estudiantes de La Plata durante una gira por Costa Rica en 1941, marcando cinco goles en tres amistosos.

El maestro “Fello” Meza (El Buzón de Rodrigo).
El club lo contrató de inmediato: jugó diez partidos oficiales y anotó cinco goles en el campeonato argentino. Una luxación de rodilla frenó su proyección y regresó a su país en 1943.
Earnel Gibbs
En 1979 arribó a Cipolletti de Río Negro, el club más emblemático y ganador en la vasta región de la Patagonia argentina, para disputar el Torneo Nacional de ese mismo año.

Cipolletti, el Capataz de la Patagonia (Cipo Pasión).
El paso de Gibbs fue breve, pero quedó en la memoria colectiva de los hinchas albinegros por integrar el equipo que logró una resonante victoria en un amistoso ante Peñarol de Uruguay. En el Alto Valle rionegrino aún se lo recuerda con gratitud.
Paulo César Wanchope
Luego de brillar en la Premier League y marcar dos goles en el Mundial 2006, la “Cobra” arribó a Rosario Central para el Apertura de ese año. Su nombre quedó ligado para siempre al clásico rosarino del 29 de octubre de 2006: Central goleó 4-1 a Newell’s y Wanchope fue uno de los autores de los goles, junto a tres ídolos del club. En seis meses marcó cinco goles en 14 partidos y dejó una de las postales más recordadas de la historia canalla.

Paulo Wanchope (Radio Gráfica).





