El empate sin goles entre Deportivo Saprissa y Club Sport Cartaginés dejó mucho más que un punto por lado. En un partido que el Monstruo estaba obligado a ganar para no perder definitivamente el tren de los primeros puestos, la falta de efectividad volvió a ser protagonista y la paciencia del público se agotó.

Con el correr de los minutos, el clima en La Cueva se volvió cada vez más tenso, y el malestar terminó de explotar sobre el cierre del encuentro; cuando la igualdad ya se adivinaba inevitable, gran parte del estadio unió su voz en un grito que sonó con fuerza, se repitió una y otra vez y se sostuvo incluso después del pitazo final del árbitro: “¡Fuera Vladimir!”.

La decisión de Vladimir Quesada

Con ese telón de fondo, el tema se volvió ineludible en la conferencia de prensa posterior al partido. Vladimir Quesada fue abordado con una pregunta que fue al hueso: “La afición de Saprissa habla y pide su salida: ¿qué le dice usted al aficionado?”.

Luego de superar el protocolar agradecimiento a la Providencia por un día más de vida, el entrenador abordó este incómodo asunto: “Mire. Yo no me voy a extender mucho en eso. La gente paga su boleto y tiene su derecho a expresarse. Ellos tanto como nosotros quieren ganar. Pero esta historia ya la hemos vivido, y la han vivido muchos entrenadores en Saprissa. Al final, festejamos los campeonatos todos juntos”, respondió el técnico, dejando en claro que no piensa dar un paso al costado y que confía plenamente en poder revertir la situación.

Vladimir Quesada camina al borde del abismo (Rafael Pacheco Granados).

Más allá de la postura del entrenador, la realidad es que el vínculo con la hinchada parece seriamente dañado. El grito que bajó desde las tribunas expuso de manera irreversible el hartazgo acumulado tras meses sin respuestas futbolísticas.

La Cueva ya emitió su veredicto; resta saber si, en los próximos días, el club decide sostener a Vladimir Quesada o tomar una determinación drástica sobre el futuro del banquillo morado.