La expulsión de Breel Embolo en el partido entre Argentina y Suiza quedó marcada como una de las grandes polémicas del Mundial 2026. El delantero helvético vio la tarjeta roja en el minuto 72, poco después del empate de Dan Ndoye, cuando el encuentro de cuartos de final estaba 1-1 y la clasificación a semifinales seguía completamente abierta.

La jugada comenzó con una supuesta infracción de Leandro Paredes sobre Embolo. El árbitro João Pinheiro sancionó la falta y amonestó al mediocampista argentino, pero recibió el llamado del VAR y se acercó al monitor.

Después de revisar las imágenes, le quitó la amarilla a Paredes y castigó a Embolo por simulación. Como el atacante del Rennes ya estaba amonestado, recibió la segunda tarjeta y fue expulsado.

Embolo simuló una infracción y vio su segunda tarjeta amarilla ante Argentina (Getty Images).

Argentina disputó el resto del encuentro con superioridad numérica y terminó imponiéndose 3-1 en el tiempo extra. Julián Álvarez marcó el 2-1 en el minuto 112 y Lautaro Martínez selló la clasificación en el 120+1, luego de que los dirigidos por Murat Yakin resistieran durante varios minutos con diez jugadores.

La circular que reabre el escándalo

La controversia volvió a ser tema de conversación el lunes 27 de julio, cuando la International Football Association Board publicó su Circular n.º 34. En el apartado dedicado a la “confusión de identidad”, la IFAB estableció que una tarjeta amarilla únicamente puede revisarse para identificar correctamente al futbolista que cometió una infracción previamente sancionada, y que la naturaleza de esa infracción no puede ser modificada mediante esa vía.

El documento es categórico: “Una tarjeta amarilla, que no sea una segunda tarjeta amarilla, sólo puede ser revisada para identificar al jugador que cometió la falta; la falta en sí no puede ser revisada y/o modificada”.

El VAR no tenía potestad para llamar a Pinheiro por la expulsión de Embolo (Getty Images).

En la jugada del Argentina-Suiza, el VAR no se limitó a corregir la identidad de un jugador amonestado, sino que convirtió la supuesta falta de Paredes en una simulación de Embolo, una intervención que el protocolo vigente no autorizaba.

La IFAB también reconoció que esta utilización de la cláusula para detectar simulaciones durante el Mundial fue recibida favorablemente y será estudiada dentro de una revisión más amplia del protocolo.

Sin embargo, aclaró que no podía aplicarse de esa forma hasta que ese proceso estuviera concluido, confirmando que la intervención que terminó con la expulsión de Embolo se produjo antes de que estuviera reglamentariamente permitida.