El talento natural a veces no es suficiente en el fútbol profesional si no va acompañado de disciplina. Joshua Santana lo aprendió de la manera más dura posible. Durante su juventud, era considerado una de las grandes promesas de la cantera de Liga Deportiva Alajuelense, un mediocampista con proyección que, sin embargo, lidiaba con la falta de madurez propia de la edad.

La falta de constancia le costó terreno en la institución rojinegra. Para intentar enderezar su camino, la gerencia manuda decidió enviarlo a préstamo al Brujas FC. Él mismo reconoció años más tarde, en una entrevista brindada al diario La Teja en 2019, que su actitud no era la adecuada para la alta competencia. “Tuve muchas oportunidades, pero no me esforcé lo suficiente ni tuve la disciplina necesaria en ese momento, el talento tal vez sí lo tenía”, confesó.

Premonición ignorada y desenlace trágico

El punto de quiebre en la vida de Santana ocurrió en 2009. En medio de las fiestas de fin de año en Zapote, motivado por la adrenalina, el entonces futbolista ingresó al redondel para enfrentarse a “El Pana”, un imponente toro de 450 kilos.

A mis 19 años uno comete errores porque muchas veces nos creemos superhéroes y no vemos las consecuencias de nuestros actos. Yo accedí por medio de unas amistades a meterme al redondel, ni sabía para qué pero fui, nadie me obligó, relató.

La vida de Joshua Santana (de verde fluor) dio un vuelco en una corrida de toros (La Teja).

Su intención inicial era mantenerse a una distancia prudente, pero el ambiente lo consumió: Cada vez decía ‘me voy a acercar un poco más y un poco más’, fui agarrando valor. Cuando lo desafiaba y me devolvía me iba creyendo un superhéroe, no valoré en ese momento las cosas que tenía“.

Lo peor es que el trágico desenlace pudo haberse evitado si Santana hubiera prestado atención a una advertencia que recibió horas antes de la embestida. No se me olvida que la mamá de un amigo, doña Luisa, me dijo el 31 de diciembre: ‘papito, por favor no se meta al redondel porque me soñé que lo agarró el toro’, así me lo predijo. Yo me le quedé viendo y le dije: ‘ayy doña Luisa, tranquila, no va a pasarme eso’. Dios puso ese ángel en mi vida para que lo escuchara y desgraciadamente no lo hice“. La cornada de “El Pana” fue devastadora: le destrozó la extremidad inferior y marcó el final de su carrera en el fútbol tradicional.

19 cirugías y un renacer en la cancha

Lo que siguió al accidente fue un auténtico calvario para Santana, sometido a 19 operaciones quirúrgicas en un intento desesperado por salvar su pierna. Los médicos incluso tuvieron que reemplazar partes del hueso perdido con cemento, pero el daño era irreversible.

Fue el proceso más largo y duro de mi vida, jamás pensé que esto podía llegar a tanto. Creyendo que no sería nada, me pusieron un pin de la rodilla al tobillo y no pegó. Fueron tres meses en los que lloraba día y noche, detalló. La noticia de la amputación fue un golpe devastador: La primera vez que un doctor me dijo que existían fantasmas de una amputación quedé en shock y dije que no, que a mí nadie me iba a cortar una pierna, ‘es mía, no suya’, le respondí al doctor”.

No existió salvación posible para la pierna izquierda de Joshua Santana (La Teja).

Finalmente, el cercenamiento fue inevitable. Tras la intervención, en lugar de alejarse del deporte, el ex Alajuelense eligió canalizar su resiliencia hacia el fútbol de amputados. Adoptó el dorsal número 21 en honor a su gran ídolo histórico, Froylán Ledezma, y volvió a vestir la camiseta rojinegra, esta vez en la liga adaptada.

Tuve la oportunidad de sentir estos colores con mis dos piernas y ahora lucho y me esfuerzo por levantar el título con la Liga, ahora los defiendo hasta con más ganas que antes. Sigo haciendo lo que quiero solo que de una manera distinta, con una pierna”, afirmó.

El futbolista logró renacer con el uniforme del club de sus amores (LDA).

Hoy, a años de distancia de aquella imprudencia juvenil que le cambió la vida, el ejemplar Joshua Santana se mantiene activo en la Selección Nacional de Amputados de Costa Rica.

En síntesis

  • Joshua Santana era una joya de la cantera de Alajuelense, pero la falta de disciplina lo llevó a ser cedido a Brujas FC, justo en la época en que decidió meterse al redondel de Zapote.
  • Pese a recibir una premonición directa por parte de la madre de un amigo horas antes del accidente, Santana ingresó al redondel creyéndose un “superhéroe” y fue embestido por un toro de 450 kilos.
  • Tras afrontar 19 cirugías y una dolorosa amputación, no abandonó el deporte.