La caída de Liga Deportiva Alajuelense ante Sporting no fue un tropiezo más en el calendario, sino un golpe directo al orgullo del campeón. El 2-1 en el Morera Soto expuso fragilidades que ya venían asomando y confirmó un dato inquietante: el equipo suma cuatro partidos consecutivos sin ganar en el Clausura 2026. Para una institución acostumbrada a marcar el ritmo del torneo, cerrar la fecha fuera de los puestos de clasificación a la fase final no es un detalle menor, es una señal de alarma que empieza a incomodar incluso a los más pacientes.
El rendimiento colectivo dejó dudas profundas. La derrota caló hondo porque se dio en casa y frente a un rival que supo aprovechar cada desconcentración. Más allá del resultado, el ambiente posterior al encuentro estuvo cargado de cuestionamientos, especialmente por algunas ausencias que llamaron la atención.
La polémica decisión de Machillo Ramírez
Horas después del compromiso, en el programa Teleno Rojo se reveló una versión que comenzó a circular con fuerza en el entorno rojinegro. Según lo expuesto en ese espacio, Óscar Ramírez habría tomado una decisión arriesgada pensando en el Clásico Nacional. El club comunicó oficialmente que Fernando Piñar, Ronald Matarrita y Anthony Hernández presentaban sobrecargas musculares, motivo por el cual no estuvieron disponibles. Sin embargo, la información ventilada apunta a que los tres futbolistas estaban en condiciones de jugar.
De acuerdo con lo comentado, el cuerpo técnico habría optado por resguardar a esos elementos para que llegaran en plenitud física al duelo frente al Deportivo Saprissa.
La prioridad habría sido el clásico, incluso a costa de asumir riesgos en el partido ante Sporting. La estrategia, terminó saliendo cara: Alajuelense sufrió una dura derrota de local y profundizó su mala racha en el campeonato.
La posibilidad de que se haya privilegiado el choque ante el archirrival genera murmullos internos. En un torneo corto, cada punto pesa y conceder ventajas puede pasar factura. Apostar todo a un solo encuentro, por más trascendental que sea, implica un cálculo fino que no siempre resulta favorable. Además, el mensaje hacia el plantel y la afición puede interpretarse de distintas maneras en un momento delicado.
