Lo que debió ser una fiesta terminó en caos. El Clásico se jugó y lo ganó Olimpia, pero la atención estaba en lo que ocurrió horas antes, durante la pelea entre aficionados y la policía.
Marcelo Santos, capitán de Motagua, dio la cara por el equipo y expresó que el partido no debió haberse jugado, en señal de solidaridad con las personas heridas.
“La verdad es que es lamentable y doloroso lo que ocurrió. Como seres humanos, estamos consternados porque sabemos que este tipo de situaciones no deben suceder. Son inaceptables, y ya es hora de ponerles un alto. Es por eso que cada vez más gente deja de ir a los estadios, debido a la presencia de personas como esos individuos, a quienes vamos a llamar vagos, porque eso es lo que son. Ellos son los que generan este tipo de problemas.”
Y agregó: “Es hora de que reflexionen y se den cuenta de que están dañando el fútbol. Porque, además de lo que uno pueda mostrar dentro de la cancha, ya sea bueno o malo, también deben dar un buen ejemplo como seguidores de un equipo. Independientemente de cuál sea el equipo, deben entender que están perjudicando al fútbol. Y, por eso, el fútbol está perdiendo afición y cada vez hay menos gente en los estadios.”
¿Crees que hay personas infiltradas que usan el fútbol para cometer este tipo de actos?
“Es difícil de saber, pero tocaste un punto importante. Puede ser que haya gente infiltrada, como mencionaste. Sabemos que hay seguidores de las barras que realmente son hinchas del equipo, y por eso viajan a otras ciudades para apoyar. Sin embargo, también puede haber infiltrados que vienen a dañar la imagen de ciertas barras o incluso de todo el fútbol en general. Es lamentable.”
Para Marcelo Santos, hay personas con intereses ajenos al fútbol que llegan a los estadios a hacer este tipo de cosas, y son los verdaderos culpables de lo que está sucediendo en Honduras.
“Lo más importante es solidarizarnos con los familiares de las personas que sufrieron este altercado, y esperamos que no se repita.”
¿Se debió jugar el partido? “En lo personal, no debió haberse jugado, por respeto a las personas afectadas por lo sucedido. Sin embargo, esto no depende de nosotros; la liga autorizó que el partido se jugara, y no había otra opción. Ahora debemos afrontarlo, aunque seguimos consternados, pero también conscientes de que debemos trabajar para mejorar y evitar que esto vuelva a ocurrir.”
