La violencia volvió a manchar el fútbol guatemalteco en un hecho lamentable ocurrido en los alrededores del estadio Mario Camposeco, donde el plantel de Deportivo Guastatoya fue atacado mientras se dirigía a su compromiso ante Xelajú MC.
Según los reportes, el autobús del equipo visitante fue emboscado por un grupo numeroso de aficionados, quienes comenzaron a lanzar objetos contundentes, principalmente piedras, generando momentos de tensión y peligro para los futbolistas.
La situación escaló rápidamente cuando algunos integrantes de Guastatoya descendieron del vehículo, lo que provocó una bronca en plena vía pública, dejando como saldo varios jugadores golpeados y heridos.
Uno de los casos más preocupantes fue el del preparador físico, quien sufrió una herida en la cabeza y tuvo que ser atendido de inmediato, reflejando la gravedad de los incidentes ocurridos.
Caos previo al partido
La intervención policial se dio de manera tardía y con pocos elementos, lo que no permitió contener a tiempo la situación y evitó que los hechos pasaran a mayores consecuencias.
Ante este panorama, el encuentro inicialmente fue pospuesto, ya que el plantel visitante se negó a jugar; sin embargo, tras intensas conversaciones entre ambas directivas, se acordó disputar el partido más tarde, en medio de un ambiente marcado por la preocupación y la indignación.
