Carlos “el Pescado” Ruiz, histórico exseleccionado de Guatemala, volvió a encender las redes sociales a pocas horas del inicio del Super Bowl LX, duelo disputado entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, aunque su polémica no giró en torno al partido, sino al Show del Medio Tiempo, protagonizado por Bad Bunny.
La controversia se originó a partir de una publicación del reconocido periodista Jorge Ramos, expresentador de Noticiero Univision, quien escribió en la red social X: “¿A quién le vas hoy en el Super Bowl? Yo a Bad Bunny”. El comentario generó miles de reacciones, pero fue la respuesta del exgoleador guatemalteco la que marcó el tono del debate.
Ruiz reaccionó con dureza al mensaje de Ramos, señalando: “Estar de acuerdo con que tus hijos escuchen música basura es prácticamente lo mismo que permitirles ver pornografía”, una comparación que provocó una avalancha de críticas y reacciones encontradas entre aficionados, periodistas y usuarios en general.
Lejos de bajar el tono, el “Pescado” publicó un segundo mensaje en el que hizo referencia directa a la canción “Baticano” (2023) de Bad Bunny, citando parte de su letra y cuestionando el contenido explícito de la misma. “Y todo cuando escribes hermosuras como estas”, recriminó el exfutbolista, acompañando el texto con una imagen de la letra.
La polémica se intensificó durante y después del Show del Medio Tiempo, ya que Ruiz continuó arremetiendo contra el artista puertorriqueño, al punto de bloquear las respuestas en su cuenta, luego de que la mayoría de usuarios se manifestara en desacuerdo con sus opiniones. Además, replicó publicaciones de personas afines a su postura ideológica y política en Estados Unidos.
Cabe recordar que Carlos Ruiz reside desde hace varios años en territorio estadounidense, donde ha establecido su vida tras el retiro del fútbol profesional. Incluso, algunos problemas legales le han impedido regresar con regularidad a Guatemala, situación que ha marcado su presente y que vuelve a colocarlo en el centro del debate público, esta vez lejos de las canchas, pero nuevamente bajo los reflectores mediáticos.
