El mediocampista salvadoreño Gabriel Arnold vive un momento de crecimiento tanto en su club, el LA Galaxy, como en la Selección de El Salvador, donde comienza a consolidarse como una de las caras nuevas del proceso. En una entrevista con el periodista Rodrigo Serrano, del Diario AS, el volante abrió su corazón sobre su experiencia con la Azul y Blanco.
Arnold reveló que su acercamiento con la selección se dio tras un contacto directo entre la FESFUT y su club, lo que derivó en su convocatoria a un torneo sub-20, donde su rendimiento fue clave para dar el salto a la mayor. Desde entonces, su adaptación ha sido positiva dentro del grupo.
Un sueño hecho realidad con La Selecta
El mediocampista no ocultó su orgullo al vestir la camiseta nacional y destacó el ambiente dentro del equipo: “Me encanta representar a El Salvador; es un honor. Hay grandes jugadores allí, como Nathan Ordaz y Brayan Gil, que juega en Rusia. Se aprende mucho de ellos. El equipo me recibió muy bien y me hizo sentir cómodo”, expresó.
Además, Arnold dejó claro que su decisión internacional siempre estuvo con El Salvador, pese a tener la posibilidad de representar a México por ascendencia. El futbolista confirmó que nunca fue convocado por el Tri, lo que facilitó su camino con la Selecta.
El volante también resaltó la importancia del técnico Hernán Darío Gómez en su proceso de integración: “Me ayudó a sentirme cómodo y me tiene en cuenta para el futuro. Jugar contra equipos como República Dominicana me demostró el nivel: ningún partido es fácil”, afirmó, dejando en evidencia la exigencia del fútbol internacional.
Finalmente, Arnold enfatizó el significado personal que tiene defender los colores nacionales: “Es un nuevo comienzo para El Salvador y tenemos tiempo para prepararnos para las próximas eliminatorias. Vestir la camiseta lo significa todo; ver a mi familia orgullosa es la mejor sensación. Es un sueño hecho realidad”.
Con este panorama, Gabriel Arnold se perfila como una de las piezas clave en el proyecto de la Selecta, que apunta a crecer en torneos como la Liga de Naciones, la Copa Oro y la Eliminatoria Mundialista rumbo a 2030, con la ilusión de devolverle protagonismo al fútbol salvadoreño.
