A un costado del emblemático Estadio “Mágico” González, donde cada semana vibra el fútbol salvadoreño, ahora también se abre paso un nuevo protagonista: el sabor. Allí, entre camisetas, cánticos y pasión deportiva, nació Bottanas Obrajuelenses, un emprendimiento familiar que combina el amor por la cocina con la esencia del balompié.

Detrás de este proyecto está Karla Portillo, esposa del mediocampista de FAS, José “Clavito” Portillo, aunque es ella quien lleva la batuta en la cocina. Su historia no es reciente: desde los 16 años, Karla soñaba con vender snacks, una idea que con el tiempo evolucionó hasta enfocarse en la comida mexicana, el sello distintivo que hoy marca el éxito del negocio.

De un sueño juvenil a un sabor consolidado

El menú de Bottanas Obrajuelenses no pasa desapercibido. Entre sus platillos estrella destaca la famosa “torta del chavo”, una propuesta abundante que incluye quesillo, aguacate, frijoles fritos, lechuga aderezada, carne y jamón. A esto se suman opciones como tacos de birria, tacos de lengua, chorizo de tusa, costillas de cerdo, chicharrones de panceta y la tradicional sopa de tortilla.

Las bebidas también forman parte de la experiencia, con especialidades como la horchata de maní y refrescantes limonadas especiales, que complementan una oferta gastronómica pensada para conquistar tanto a aficionados del fútbol como a amantes de la buena comida.

La pasión de Karla por la cocina tiene raíces profundas. Desde pequeña, mientras sus padres trabajaban largas jornadas, ella aprendió a preparar alimentos en casa. Ese amor por cocinar se convirtió en una herramienta de crecimiento personal y, con el tiempo, en el motor principal de su propio negocio.

El emprendimiento dio sus primeros pasos en San Rafael Obrajuelo, en el departamento de La Paz, lugar que inspira el nombre del proyecto. Hoy, con una segunda sucursal en la capital, el negocio sigue expandiéndose, consolidándose como un punto de encuentro entre el fútbol y la gastronomía.

Aunque “Clavito” Portillo admite entre risas que en la cocina “se le quema hasta el agua”, su papel ha sido fundamental en otros aspectos. Durante la pandemia, cuando el negocio enfrentó momentos complicados, el futbolista impulsó su modernización, demostrando que el trabajo en equipo también se juega fuera de la cancha.