El Clásico Nacional entre Deportivo Saprissa y Liga Deportiva Alajuelense ya se vive con intensidad en Tibás, donde este sábado se disputará uno de los partidos más determinantes del Clausura. La Liga llega con la presión de reencontrarse con su mejor versión en el momento más exigente del calendario, mientras que Saprissa atraviesa una etapa de recuperación anímica. En medio de ese contexto, Óscar “Machillo” Ramírez recibió noticias que lo obligan a ajustar su planificación.
La decisión que tomó Machillo Ramírez para el Clásico Nacional
La preocupación en el campamento rojinegro tiene nombre propio: problemas musculares. En las últimas horas se confirmó que varios futbolistas arrastran sobrecargas que los mantienen en duda para el clásico. Según informó el periodista Kevin Jiménez, el cuerpo técnico decidió esperar hasta último momento para definir la disponibilidad de varios elementos clave.
El único futbolista completamente descartado es Jeison Lucumí, quien quedó fuera tras confirmarse su lesión muscular. Su ausencia ya representa un golpe sensible en ofensiva, considerando el desequilibrio que aporta por banda. Sin embargo, la lista de jugadores en observación es aún más amplia y mantiene en alerta al banquillo manudo.
Los cinco futbolistas a los que Alajuelense esperará hasta última hora son Fernando Piñar, Joel Campbell, Ronald Matarrita, Ronaldo Cisneros y Anthony Hernández. Todos presentan sobrecargas musculares que obligan a un manejo cuidadoso de las cargas físicas durante la semana. La decisión del cuerpo técnico es clara: no arriesgar innecesariamente, pero tampoco renunciar a contar con ellos si logran recuperarse a tiempo.
La situación plantea un dilema clásico en la previa de partidos de alto voltaje. Forzar a un jugador puede significar perderlo por varias semanas; dejarlo fuera, en cambio, puede debilitar el once inicial en un compromiso que no admite margen de error. Machillo deberá evaluar sensaciones, informes médicos y el contexto competitivo antes de definir su alineación.
Así, mientras el clásico se acerca y la tensión crece, Alajuelense se mueve entre la esperanza y la prudencia. Las sobrecargas musculares encendieron la alarma en el momento menos oportuno, y la decisión de esperar hasta el último instante refleja la importancia del partido. En Tibás no solo se jugará el orgullo, también la capacidad del cuerpo técnico para gestionar una semana marcada por la incertidumbre física.
