Un 10 de abril de 1936, en la Ciudad de Panamá, nacía quien para muchos historiadores del fútbol costarricense es el mejor jugador foráneo que haya pasado por Liga Deportiva Alajuelense. Su nombre es Roberto Tyrrel Jessamy, y fue un guardameta que marcó una época en el Morera Soto.

Tyrrel debutó con apenas 14 años, en 1950, en el primer equipo del Don Bosco de su natal Panamá. En paralelo al fútbol, también practicaba baloncesto en el mismo club, disciplina que terminaría siendo clave en su destino: fue justamente el básquet el que lo trajo a San José, Costa Rica, para jugarlo a nivel competitivo.

Sin embargo, una vez instalado en la capital tica, su capacidad como guardameta comenzó a llamar la atención y, poco a poco, se fue inclinando definitivamente por el fútbol.

Roberto Tyrrel también tenía talento para el baloncesto (Retro Fútbol Costa Rica).

La creación de una leyenda rojinegra

El paso de San José a Alajuela significó el inicio de una etapa prolongada en el club rojinegro. Allí se consolidó como titular durante muchos años, integrando el plantel campeón nacional de 1966 y posteriormente los equipos que también levantaron los títulos de 1970 y 1971.

En ese recorrido se transformó en uno de los extranjeros más recordados de la institución y dejó una curiosidad increíble: en la temporada 1970 jugó un partido como extremo ante San Ramón y anotó un doblete.

Tyrrel defendió el marco de LDA durante varios años (Facebook).

Tras 14 exigentes temporadas con el equipo de sus amores, hasta su retiro en 1974, Tyrrel fue considerado un guardameta de primer nivel, dejando una huella imborrable en el país.

Quienes lo vieron jugar suelen asociar su estilo a aquella formación inicial en el baloncesto: reflejos rápidos, buena coordinación y seguridad en el juego aéreo fueron rasgos que se repiten al hablar de Tyrrel.

Alajuelense en 1966, con Roberto Tyrrel cuarto en la fila de arriba (Retro Fútbol Costa Rica).

El historiador Armando Morux Sancho afirmó que Roberto fue el primer extranjero en la historia de la Liga, y en su libro Memorias de Liga Deportiva Alajuelense (1995) sentenció: “Fue el mejor futbolista extranjero en la historia del club y llegó a ser un as en el fútbol costarricense”.

En 1981, Tyrrel regresó a Panamá junto a toda su familia, luego de 20 años de radicar y ganarse la admiración y el respeto en Alajuela. Falleció en 1999, en su tierra natal, a los 63 años, tras sufrir un ataque cardíaco mientras jugaba con uno de sus nietos.