La Liga Deportiva Alajuelense no quiere dormirse en los laureles tras conquistar la liga 31 y, con Óscar Ramírez al mando, el objetivo es claro: reforzarse con jerarquí para sostener el protagonismo en el 2026. Sin embargo, uno de los nombres que más seduce al cuerpo técnico aparece, hoy por hoy, como una operación extremadamente compleja.

El delantero que seduce a Machillo

En la búsqueda de un atacante de peso, Agustín Auzmendi surgió como una de las opciones que más gusta en el entorno rojinegro. El argentino, con pasado destacado en Motagua y actualmente perteneciente a Godoy Cruz, encaja en el perfil que pretende Machillo: potencia, gol y experiencia internacional.

Aunque el Tomba descendió a la Segunda División del fútbol argentino, Auzmendi sigue siendo considerado una pieza importante dentro del proyecto deportivo del club mendocino, lo que complica cualquier intento de salida.

El muro económico que frena a la Liga

Si bien Alajuelense mostró interés y realizó sondeos, la operación está lejos de ser sencilla. Según pudo averiguar Fútbol Centroamérica, Godoy Cruz solo está dispuesto a negociar una venta definitiva y por un monto que supera los 2 millones de dólares.

Esa cifra, de por sí elevada para el mercado costarricense, representa el primer gran obstáculo para la Liga, que debería realizar una inversión histórica para quedarse con el delantero.

La llegada de Agustín Auzmendi a Alajuelense es casi imposible.

Un salario que rompería el vestuario

Pero el problema no termina ahí. El segundo, y quizá más delicado, es el salario del futbolista. Auzmendi percibe actualmente un ingreso superior a los 20 mil dólares mensuales, una cifra que no solo excede el promedio del plantel rojinegro, sino que podría romper el equilibrio interno del vestuario.

En un equipo que acaba de renovar contratos importantes y que cuida con lupa la estructura salarial, ofrecer un sueldo de ese calibre implicaría reordenar toda la escala interna, algo que genera muchas dudas a nivel dirigencial.

Así, el panorama es claro: Machillo Ramírez lo quiere, Alajuelense lo valora como un refuerzo de jerarquía, pero las condiciones económicas impuestas por Godoy Cruz y el alto salario del jugador convierten la operación en una misión casi imposible.