En el año 2015, Honduras jugó el Mundial sub 17 de Chile con un jugador cuya historia conmovería a muchos. Se trata de Allan Rivera, defensor catracho que tuvo que salir huyendo de su país por la inseguridad que se vive.

Disputó el primer partido ante Ecuador, y sería suplente en los últimos dos. Sin embargo, después de su participación en el torneo, tomó la difícil decisión de irse de su país. Tras sufrir varias amenazas y robos, donde también padeció su familia, el joven decidió aventurarse.

Lamentablemente, lo que muchos consideran el “sueño americano” se terminó convirtiendo en una pesadilla para el futbolista. Tras cruzar el Río Bravo, la policía fronteriza lo capturó y lo entregó al ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

Estuvo tres días detenido junto a otros inmigrantes, en condiciones poco agradables y con poco de comer. Con 20 años de edad, estuvo recluído en Stewart, Georgia, donde esperó su juicio de deportación. Finalmente el Real Juventud de la Liga de Ascenso ha confirmado su fichaje, e intentará recuperar su carrera desde ahí. ¡Mucha suerte, Allan!