El arbitraje guatemalteco ha recibido un duro golpe tras confirmarse la ausencia de representantes nacionales en la Copa del Mundo de la FIFA 2026. La noticia ha causado sorpresa, especialmente porque se esperaba la presencia del experimentado Mario Escobar, quien estuvo en la edición de Catar 2022.
La decisión de la FIFA ha generado múltiples reacciones, y uno de los principales señalados es Felipe Ramos Rizo, actual jefe del Departamento de Arbitraje de la Fedefut. Su gestión ha sido cuestionada tanto en Guatemala como en México, donde también ha sido objeto de críticas.
Uno de los pronunciamientos más contundentes llegó por parte de Francisco Chacón, quien calificó como un “desastre” el trabajo realizado. Según sus palabras, en menos de un año se han perdido los avances logrados en procesos anteriores, en los que Guatemala logró en distintos torneos internacionales como el Mundial 2026.
Críticas y retrocesos
La comparación con la gestión de José Luis Camargo y la de ahora con Ramos Rizo ha sido inevitable, ya que durante su etapa se logró llevar árbitros a competencias como mundiales mayores, juveniles y femeninos. En contraste, el presente refleja una ausencia total en citas de alto nivel.
Pero los cuestionamientos no se limitan al ámbito internacional. A nivel local, también se ha señalado el incumplimiento en la implementación del FVS (Football Video Support), una tecnología que prometía mejorar la calidad arbitral en la liga guatemalteca.
El propio Ramos Rizo había anunciado que el sistema estaría disponible desde la jornada seis del Clausura 2026, sin embargo, tras 19 fechas disputadas, el proyecto no se concretó y ahora ha sido postergado para el próximo torneo. Un panorama que deja al arbitraje nacional en el centro de la crítica y con la urgencia de recuperar credibilidad.
