La Real Sociedad escribió una página dorada en su historia al proclamarse como el campeón de la Copa del Rey de España, tras imponerse en una dramática tanda de penales (3-4) frente al Atlético de Madrid. El escenario fue el imponente Estadio La Cartuja, testigo de una final cargada de emoción de principio a fin.

El encuentro no pudo arrancar de mejor manera para los donostiarras, ya que apenas segundos después del pitazo inicial, Ander Barrenetxea sorprendió al guardameta Juan Musso para firmar el 0-1, golpeando de entrada a unos colchoneros que llegaban con la moral alta tras su paso en competiciones europeas.

Una final vibrante hasta el último suspiro

La reacción del Atlético no tardó en llegar y fue Ademola Lookman quien igualó el marcador con el 1-1, devolviendo la esperanza a los rojiblancos. Sin embargo, antes del descanso apareció la jerarquía del capitán Mikel Oyarzabal, quien desde el punto penal colocó el 1-2 para la Real Sociedad.

En la segunda mitad, el conjunto madrileño tomó el control del partido y empujó con intensidad en busca del empate. Fue hasta el minuto 83 cuando Julián Álvarez sacó un potente disparo desde fuera del área para marcar el 2-2, enviando la final al tiempo extra y desatando la locura en las gradas.

Durante la prórroga, el cansancio y la tensión se apoderaron de ambos equipos, que no lograron romper la igualdad. Todo se definió desde los once pasos, donde la presión y la precisión marcaron la diferencia en una definición no apta para cardíacos.

Ahí emergió como héroe el portero Unai Marrero, quien detuvo los lanzamientos de Alexander Sørloth y nuevamente de Julián Álvarez, sellando el 3-4 definitivo y otorgándole a la Real Sociedad un título que quedará grabado en su historia como una noche de gloria, carácter y resiliencia.