El FAS vivió una jornada clave fuera de la cancha este jueves, cuando gran parte de su plantel se presentó en las instalaciones de la FESFUT para sostener una reunión determinante con el presidente federativo, Yamil Bukele. El objetivo era claro: encontrar una solución al tema de la deuda salarial, que había generado inquietud en el grupo.

El encuentro también contó con la presencia de la directiva santaneca, en una mesa de diálogo que se extendió por varias horas. Finalmente, ambas partes lograron llegar a un acuerdo, estableciendo un calendario de pagos que permite desactivar, al menos de momento, el riesgo de que el caso escalara a instancias legales, esto ante la supervisión de Bukele y su equipo de trabajo.

Un respiro económico en medio de la incertidumbre

El director deportivo del club, Juan Pablo Guzmán, valoró de forma positiva la reunión en la Fesfut, destacando que se alcanzaron consensos importantes para devolver la estabilidad al plantel. “Estamos contentos con la reunión. Hemos establecido fechas claras”, expresó, dejando ver un ambiente más tranquilo tras días de tensión.

Guzmán también aclaró que la situación no era tan grave como se había manejado públicamente. Según explicó, el atraso actual es de 16 días, lejos del mes y medio que inicialmente se mencionaba. Además, confirmó que el pago pendiente será saldado en el corto plazo, lo que devuelve la confianza a los jugadores.

El dirigente fue más allá y puso sobre la mesa un problema estructural del balompié salvadoreño: la liquidez. “Cuando hay atrasos es porque el dinero no está”, afirmó, subrayando la necesidad de que los clubes funcionen bajo una lógica empresarial, con presupuestos claros y sostenibilidad financiera.

Cabe recordar que FAS ha venido arrastrando problemas económicos desde el torneo anterior, lo que ha obligado a la institución a replantear su manejo administrativo. A pesar de ello, el equipo ha logrado mantenerse competitivo dentro del terreno de juego.

Con este acuerdo, el conjunto santaneco busca enfocarse plenamente en lo deportivo y continuar su planificación de cara al Apertura 2026, donde además tendrá el reto internacional de disputar la Copa Centroamericana, un escenario que exigirá estabilidad tanto dentro como fuera de la cancha.