La Selección de El Salvador inicia un nuevo capítulo bajo la dirección de Hernán Darío “El Bolillo” Gómez, en medio de un ambiente de expectativa tras no lograr la clasificación a la Copa del Mundo 2026. A pesar del tropiezo, la dirigencia decidió darle continuidad al proceso, aunque con condiciones claras.

En los últimos días, surgieron versiones desde distintos medios salvadoreños que aseguraban que el entrenador colombiano contaba con un contrato por cuatro años, proyectado hacia el Mundial 2030. Sin embargo, esa información fue desmentida de manera directa por el presidente de la FESFUT, Yamil Bukele.

El dirigente fue contundente al aclarar la situación contractual del técnico: “Él será evaluado hasta la Liga de Naciones… él no tiene contrato por cuatro años como andan diciendo”, dejando claro que la continuidad del Bolillo Gómez dependerá de resultados inmediatos.

Un proceso bajo evaluación constante

Con estas declaraciones, queda en evidencia que el proceso de “El Bolillo” Gómez estará sujeto a una evaluación constante, principalmente en las competiciones oficiales que se avecinan, comenzando por la Liga de Naciones.

Bukele también dejó entrever que el análisis no se limitará únicamente a torneos oficiales, sino que podría extenderse a cada Fecha FIFA, tomando en cuenta el rendimiento global del equipo y la evolución del proyecto deportivo.

La Selecta volverá a la actividad en los próximos meses, cuando dispute sus primeros compromisos oficiales en este nuevo ciclo. Estos partidos serán determinantes para medir el impacto del trabajo del cuerpo técnico.

El mensaje desde la dirigencia es claro: no hay margen para especulaciones ni procesos a largo plazo sin resultados. La continuidad de Hernán Darío Gómez dependerá de su capacidad para construir un equipo competitivo y responder a las exigencias del fútbol internacional.

Así, El Salvador entra en una etapa donde cada partido tendrá peso en el futuro del banquillo, en un proyecto que busca recuperar protagonismo y volver a soñar con una clasificación mundialista, esta vez con la mira puesta en el 2030.