La previa de la semifinal de vuelta entre Luis Ángel Firpo y Águila quedó marcada por el caos y la incertidumbre luego de la polémica decisión de la FESFUT de retirar la autorización para el uso de los graderíos temporales instalados en el estadio Sergio Torres de Usulután. Lo que debía ser una fiesta futbolera terminó convirtiéndose en una jornada de reclamos, desorganización y tensión en los accesos al recinto deportivo.
La situación explotó desde horas antes del encuentro, cuando cientos de aficionados llegaron con sus boletos en mano para ingresar al sector de Sol Sur, área donde se habían colocado las graderías móviles. Sin embargo, los portones permanecieron cerrados después de que la Federación determinara que las estructuras no contaban con las garantías necesarias de seguridad para albergar público de El Salvador.
La confusión aumentó el malestar de los aficionados
El presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, se pronunció a través de sus redes sociales y dejó clara la postura del organismo rector del fútbol salvadoreño. “La seguridad de nuestra afición siempre estará por encima de cualquier interés”, expresó el dirigente, quien además explicó que las evaluaciones realizadas no permitían aprobar el uso de los graderíos provisionales por no cumplir con todas las condiciones requeridas.
La controversia creció aún más porque durante la mañana la misma Federación había comunicado oficialmente que sí se autorizaba el uso de la tribuna temporal. Horas más tarde, esa aprobación fue retirada, generando una enorme confusión entre los seguidores pamperos. Según reportes desde el estadio, el área de graderíos móviles estaba destinada para unas 750 personas, pero afuera permanecían más de 400 aficionados adicionales esperando una solución.
Dentro del estadio, el panorama tampoco era alentador. El sector de sombra lucía completamente abarrotado y muchos aficionados denunciaron la falta de información clara por parte de la organización. La molestia aumentó conforme avanzaban los minutos y la incertidumbre seguía dominando una previa que debía centrarse únicamente en el espectáculo deportivo.
Mientras Firpo y Águila se preparaban para disputar uno de los partidos más importantes del torneo, en los alrededores del Sergio Torres el ambiente se transformó en tensión y reclamos. La polémica por los graderíos temporales terminó robándose el protagonismo de la semifinal y dejó en evidencia los problemas logísticos y organizativos que todavía golpean al fútbol salvadoreño en momentos de alta convocatoria.
