La Selección de Guatemala vivió una de sus noches más oscuras tras caer de forma estrepitosa 7-0 ante Argelia en el estadio Luigi Ferraris de Génova, Italia, un resultado que deja en evidencia el bajo nivel del equipo en el arranque de este nuevo proceso.
El conjunto nacional fue ampliamente superado de principio a fin, mostrando fragilidad en defensa, poca respuesta en ataque y una clara diferencia de jerarquía frente a un rival que no tuvo piedad y aprovechó cada error.
Tras el pitazo final, la atención se centró en la reacción del grupo, pero tanto los jugadores como el cuerpo técnico, encabezado por Salvador Reyes, optaron por el silencio, evitando dar declaraciones sobre lo ocurrido en el terreno de juego.
Medios internacionales presentes en el estadio confirmaron que ningún miembro de la delegación guatemalteca se presentó a la sala de prensa, una situación que fue interpretada como una falta de autocrítica en medio de una derrota histórica.
Una noche para el olvido
El hermetismo continuó incluso en la zona mixta, donde tampoco hubo pronunciamientos, dejando una sensación de desconexión con la afición y el entorno futbolístico tras un resultado tan contundente.
Con este duro golpe, la azul y blanco cierra su participación en la Fecha FIFA de marzo, y ahora deberá replantear su camino de cara a los próximos compromisos en junio, cargando con el peso de una derrota que marcará este inicio de proceso.
