La previa del duelo entre Deportivo Guastatoya y Municipal estuvo marcada por un ambiente de tensión e incertidumbre, luego de que se confirmara la sorpresiva renuncia del técnico Pablo Centrone. Una decisión que sacudió al vestuario en un momento clave de la Fase Final.
Según versiones cercanas al club, la salida del entrenador habría estado relacionada con un conflicto con el jugador costarricense Keyshwen Arboine, situación que rápidamente escaló y generó una ola de rumores en redes sociales, incluyendo versiones de un supuesto enfrentamiento físico.
Ante el ruido mediático, el propio Arboine decidió dar la cara y aclarar su postura, intentando bajar la intensidad del tema y enfocarse en lo deportivo. El futbolista fue claro al señalar: “Hay rumores de mi persona con el profe, pero me enfoco en el equipo porque está fuerte y unido, eso se demostró en la cancha”, destacando la fortaleza del grupo pese al momento complicado.
El vestuario busca estabilidad en medio de la tormenta
El jugador también desmintió categóricamente las versiones que circularon en redes: “La verdad es que han salido cosas en las redes que no son ciertas, yo lo quiero dejar así para no hacer el problema más grande, ya todo está arreglado”, dejando entrever que la situación ha sido controlada internamente.
Con un tono prudente, Arboine evitó profundizar en la polémica: “No quiero hablar más de eso, me dijeron que no hablara del tema, porque ¿para qué hacerlo más grande?”, priorizando la concentración del grupo en lo que viene, especialmente en un momento donde el margen de error es mínimo.
Más allá del contexto extradeportivo, el equipo pecho amarillo mantiene la mirada puesta en el objetivo inmediato: revertir la serie. Tras la derrota en casa, ahora deberán visitar a Municipal con la obligación de remontar y seguir con vida en la competición.
En medio de la adversidad, Guastatoya apuesta por la unidad del grupo y la fortaleza mental para sobreponerse a la salida de su entrenador y a los rumores que rodearon al plantel. El desafío será demostrar en la cancha que el equipo puede responder incluso en los momentos más difíciles.
