Zacatecoluca FC atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, combinando un delicado presente deportivo con una preocupante situación administrativa que golpea directamente al plantel. Mientras el equipo lucha por evitar el descenso, fuera de la cancha se viven momentos de tensión, incertidumbre y silencio en El Salvador.
Según una fuente cercana, los jugadores acumulan más de un mes de retrasos salariales, una situación que ha generado malestar interno. Sin embargo, el problema no se ha hecho público con fuerza debido a un ambiente de temor dentro del club, donde presuntamente se les ha pedido a los futbolistas evitar cualquier tipo de declaración ante la Fesfut.
Crisis interna que agrava el fantasma del descenso
El panorama deportivo tampoco ayuda. Zacatecoluca es último en la tabla acumulada con apenas 25 puntos, seis menos que sus rivales directos como Hércules y Fuerte San Francisco. Esta diferencia coloca al equipo al borde del abismo, donde cada jornada se convierte en una auténtica final por la permanencia, esto sumado a los problemas económicos algo que también vive el histórico FAS.
La incertidumbre crece aún más ante la posibilidad de perder la categoría. Según la misma fuente, en caso de concretarse el descenso, no hay garantías claras de que el club pueda cumplir con sus obligaciones económicas, lo que obligaría a los jugadores a recurrir a instancias federativas para exigir sus derechos.
Pero los problemas no terminan ahí. También se han reportado fallas en aspectos básicos como la logística del equipo. En algunos desplazamientos, los futbolistas habrían tenido dificultades para cubrir su alimentación, recibiendo montos insuficientes o incluso teniendo que pagar de su propio bolsillo.
El caso de las categorías inferiores resulta aún más alarmante, ya que jóvenes jugadores habrían enfrentado condiciones precarias durante sus viajes, reflejando una estructura debilitada en todos los niveles de la institución.
Así, Zacatecoluca FC no solo pelea por mantenerse en la liga, sino también por sobrevivir a una crisis interna que pone en jaque su estabilidad. Entre el silencio, las deudas y la presión deportiva, el club enfrenta un cierre de temporada que podría marcar su futuro inmediato dentro y fuera del fútbol salvadoreño.
