El hallazgo de un vehículo en el fondo de un precipicio de 50 metros en San Mateo de Alajuela destapó uno de los crímenes más escabrosos de los últimos tiempos en Costa Rica.

La escena rápidamente se confirmó como un triple homicidio, y entre las víctimas se identificó a Andrey Castro Bonilla, propietario y presidente de la Asociación Deportiva Municipal Puntarenas, equipo que milita en la primera división de Linafa (terca categoría del fútbol tico).

¿Quién era Andrey Castro Bonilla, el empresario asesinado?

En el ámbito deportivo, la figura de Castro Bonilla era un completo misterio, al punto de ser conocido por sus allegados como el presidente “fantasma”. A pesar de ser el dueño del equipo porteño, mantenía un perfil extremadamente bajo, evitaba las fotografías, no daba entrevistas y no figuraba en la junta directiva oficial que se presentaba ante la liga.

De hecho, Juan Carlos Román, presidente de Linafa, admitió públicamente que el conocimiento que tenían sobre él era nulo y que el empresario jamás había pisado las oficinas de la organización. “No lo conocemos”, aseguró Román ante la consulta del medio CR Hoy.

Andrey Castro Bonilla era el dueño de Municipal Puntarenas (Facebook).

Detrás de este hermetismo deportivo se ocultaba una amplia red de negocios y un rápido enriquecimiento que ahora es objeto de análisis. Oriundo de Cahuita y radicado en Puntarenas desde 2010, Castro constituyó la mayoría de sus sociedades anónimas entre 2022 y 2025.

El OIJ rastreó bienes por aproximadamente ₡300 millones a su nombre, incluyendo un vehículo de alta gama del año 2025 valorado en ₡30 millones, embarcaciones pesqueras y múltiples propiedades ubicadas en Puntarenas, Cartago y Limón.

Municipal Puntarenas compartió una señal de luto en sus redes sociales (Facebook).

Toda esta inyección de capital fluía directamente hacia el Municipal Puntarenas a través de sus propios comercios, como un restaurante, un lavadero de autos y un gimnasio, que funcionaban como patrocinadores del club.

Ajuste de cuentas, la principal hipótesis del OIJ

Castro y sus dos acompañantes (uno de apellido Jackson y otro aún sin identificar) fueron encontrados atados de pies y manos, con los ojos cubiertos con cinta adhesiva y bolsas en la cabeza.

Ante este escenario, el OIJ maneja como hipótesis principal un ajuste de cuentas vinculado directamente con el narcotráfico, apuntando a una venganza por la pérdida de un cargamento de droga o una deuda millonaria.

Además, al inspeccionar un atracadero con lanchas pesqueras que presuntamente pertenecía al dirigente deportivo, los agentes decomisaron un pesado arsenal bélico que incluía armas de grueso calibre como fusiles AK-47, M4 y AR-15, junto con abundante munición, consolidando la línea de investigación por crimen organizado.