Antes del final del primer tiempo del duelo entre Inglaterra y Noruega por los cuartos de final del Mundial 2026, Jude Bellingham apareció para rescatar al conjunto de Thomas Tuchel. El mediocampista marcó el empate en el minuto 45+2 y cambió un partido que tenía a los ingleses contra las cuerdas.
La jugada, sin embargo, quedó bajo sospecha. En la acción previa al gol, el balón fue enviado por aire y, según se aprecia en distintas imágenes de la transmisión, habría tocado un cable aéreo de la cámara ubicada sobre el campo. Después de ese contacto, la pelota cambió su trayectoria, cayó en una zona favorable para Inglaterra y terminó derivando en la acción que Bellingham transformó en gol.
Inglaterra terminó clasificando a semifinales, pero la discusión explotó apenas terminó el partido. En Noruega reclamaron que la jugada debió ser detenida en el momento en que el balón tocó el cable, lo que habría invalidado todo lo que ocurrió después. Si la pelota impacta en un elemento externo, la acción no debe continuar y corresponde reanudar el juego.
La respuesta oficial de la FIFA por el gol de Inglaterra
Ante la polémica, FIFA publicó una explicación a través de sus canales oficiales y defendió la decisión de convalidar el gol inglés. El organismo se apoyó en los datos del Connected Ball, la pelota con sensor que registra los contactos y movimientos durante el partido.
“Antes del gol de Inglaterra en el minuto 45+2 contra Noruega, el sensor en el Connected Ball no mostró ningún pico en el ‘latido del balón’ cuando estaba en el aire, y por lo tanto no hay evidencia de que el balón tocara el cable aéreo y cambiara el movimiento del balón”, explicó FIFA en su comunicado.
Con esa respuesta, el ente rector del fútbol mundial sostuvo que no existió evidencia tecnológica suficiente para anular la jugada. Como el gráfico del balón conectado no registró un impacto mientras la pelota estaba en el aire, el árbitro y el VAR no tenían elementos concluyentes para intervenir.
La explicación no convence y Noruega estalla
La explicación, de todos modos, no convenció. Al igual que sucedió en el recordado gol invalidado a Croacia ante Portugal, la polémica vuelve a quedar atravesada por la diferencia entre lo que marca la tecnología y lo que parecen mostrar las cámaras.
En las imágenes de la transmisión se aprecia un cambio evidente en la trayectoria del balón en pleno vuelo. Ese movimiento extraño terminó favoreciendo la recuperación inglesa y la gestación del gol de Bellingham, una acción que cambió el partido y que ahora queda en el centro del escándalo.
