Este sábado, Liga Deportiva Alajuelense visitará a Deportivo Saprissa en “La Cueva” para disputar una nueva edición del clásico nacional en el marco de la octava jornada del Torneo Clausura 2026.

Apenas tres puntos separan a ambos equipos en la tabla, pero no reflejan del todo los presentes antagónicos que viven. Los morados ganaron confianza con cuatro victorias consecutivas —la de mañana será su prueba de fuego— y parten como favoritos ante un cabizbajo equipo de Óscar Ramírez, que no recabó ningún triunfo en la misma cantidad de partidos y quedó fuera del Torneo de Copa.

La coyuntura volvía al testimonio del “Machillo” uno de los más esperados. Y cuando le llegó el turno de sentarse a los micrófonos no defraudó, dedicándole unas palabras al estratega rival, Hernán Medford, quien horas antes manifestó sentirse muy excitado por el partido que se avecina.

¿Cuál fue el sutil dardo que Óscar Ramírez le soltó a Hernán Medford?

Tomando los dichos del “Pelícano”, en la sala de prensa del Centro de Alto Rendimiento (CAR) le preguntaron al DT de Alajuelense por sus sensaciones en la previa del clásico y respondió con un astuto comentario: “Puña, ya eso es muy personal de Hernán. Yo me imagino que creo que tiene 20 años de no dirigir un clásico Hernán, me parece que por ahí va”.

Creo que es un partido bonito, siempre los clásicos son bonitos. Ir a Saprissa es hostil el ambiente, que es difícil. Creo que el grupo en el semestre pasado se comportó de muy buena manera y la idea es repetir lo mismo y que sea un buen partido”, añadió Ramírez, quien se enfrentará por primera vez a Medford en los banquillos.

“Yo estuve con Hernán (fue su asistente en Saprissa en los 2000) y sé sus fuertes, igual sus falencias, igual en algún momento fuimos complementarios y eso nos ayudó mucho. Pero él también me conoce mucho a mí y en táctica de Hernán, siempre básicamente su táctica ofensiva por su naturaleza, ser tan ofensivo, es fuerte, analizó, resaltando que su equipo espera con un bloque intermedio, cerrando espacios para luego aprovechar la velocidad de sus arietes.