Histórico. No entra otra palabra. Y se queda corta. Así fue el triunfo de Argentina ante Egipto. Y eso que se trata de los octavos de final del Mundial 2026 y no de la final. Ni siquiera una semifinal. Porque una victoria en octavos ante una selección de supuesto segundo orden también puede ser histórica. Y lo fue.

El equipo de Lionel Scaloni derrotó por 3-2 a los Faraones cuando parecía que estaba eliminado y se aseguró un lugar en la siguiente ronda. Es que la dimensión de esta celebración se debe a que la albiceleste perdía 2-0 a los 67 minutos. Y merecidamente.

Pero revivió. Lo dio vuelta con goles del Cuti Romero a los 79’, de Lionel Messi a los 83’ y de Enzo Fernández a los 93’, cuando todo apuntaba al tiempo extra, para asegurarse el boleto a la siguiente ronda, donde ahora espera Colombia o Suiza.

Argentina: saber sufrir, saber ganar

El equipo de Lionel Scaloni tuvo el dominio del balón durante todo el partido pero así y todo le costó demasiado hacer pie y por momentos lució intrascendente en el campo de juego.

Egipto golpeó primero a los 15 minutos con un gol de un gol de Yasser Ibrahim tras un centro mal defendido por Lisandro Martínez y el resto de la marca albiceleste.

Para colmo, a los 20 minutos, Mostafa Shobeir le atajó un penal a Lionel Messi –el segundo que el 10 desperdició en esta Copa del Mundo– que hubiese sido la igualdad del partido.

A partir de ese momento, y sin demasiada claridad, Argentina lo fue a buscar y comenzó a hacer figura a Shobeir, quien le contuvo dos muy claras primero a Alexis Mac Allister y después a Julián Álvarez.

Del primer tiempo al segundo, la tónica del partido no cambió. Argentina fue y se desprotegió atrás y así fue que llegó el 2-0 de Mostafa Zico a los 67’.

Y ese tanto resultó un mazazo. O eso se creía. Porque en realidad, se transformó en la resurrección del Dios Messi, quien estuvo lejos de tener su mejor partido pero siguió. Fue y fue, como tantas veces antes de Qatar.

Y así se construyó la épica. Primero con el gol del Cuti Romero que dio esperanza.

Después con el zurdazo de Messi que se transformó en un desahogo total.

Y cuando todo parecía irse a tiempo extra, la contra que condujo Lautaro Martínez y terminó Enzo Fernández de cabeza para el 3-2 final.