Francia se prepara para un partido crucial este viernes 26 de junio frente a Noruega, buscando asegurar el primer lugar del Grupo I del Mundial 2026. Sin embargo, los focos no están puestos únicamente en las estrellas de la cancha, sino en el banquillo. El director técnico, Didier Deschamps, tuvo que abandonar de urgencia la concentración tras el doloroso fallecimiento de su madre, dejando el equipo en manos de su hombre de máxima confianza: Guy Stéphan.
Para Stéphan, de 69 años, esta no es una situación nueva, sino la repetición de un triste paralelismo histórico y el reflejo de una vida entera dedicada a ser la sombra y el motor táctico de los éxitos franceses.
Un antecedente idéntico pasó en 2022
El destino ha querido que Stéphan tenga que asumir el rol de entrenador principal bajo las mismas trágicas circunstancias de hace cuatro años. En junio de 2022, durante la Liga de Naciones, Deschamps perdió a su padre y también tuvo que marcharse de la concentración en Clairefontaine.
En aquella ocasión, Stéphan dirigió el partido contra Dinamarca, que terminó en una derrota por 1-2 debido a lesiones clave (como las de Kylian Mbappé y Raphaël Varane) y errores defensivos. Curiosamente, diez de los jugadores de aquella convocatoria, entre ellos titulares actuales como Koundé, Kanté, Tchouaméni y el propio Mbappé, vuelven a estar hoy bajo sus órdenes en Estados Unidos. Aunque la Federación Francesa de Fútbol (FFF) no contabiliza oficialmente ese partido en el historial de Deschamps, para Stéphan representa su único antecedente en solitario. Un recuerdo que ahora busca transformar en victoria para regalarle un consuelo a su amigo.
La sombra de Didier Deschamps
Aunque para el público fuera de Francia el nombre de Guy Stéphan pueda pasar desapercibido por su perfil discreto ante los medios, su trayectoria en el fútbol internacional es inmensa. Stéphan es un auténtico trotamundos y sabio del fútbol galo.
Su historia con los “Bleus” comenzó mucho antes de que Deschamps fuera el técnico. En el año 2000, cuando la Francia de Zidane y el propio Deschamps (como capitán) levantaron la Eurocopa en Rotterdam, Stéphan ya estaba allí como asistente del entonces seleccionador Roger Lemerre.
Desde 2012, con la llegada de Deschamps al mando, Stéphan se convirtió en su mano derecha inamovible. Juntos han construido una de las épocas más gloriosas del fútbol francés:
- Subcampeones de Europa en 2016.
- Campeones del Mundo en Rusia 2018.
- Subcampeones del Mundo en Qatar 2022.
La relación entre Deschamps y Stéphan va mucho más allá de lo laboral; es una amistad de larga data basada en el respeto mutuo y la honestidad intelectual. Lejos de ser un asistente pasivo, Stéphan es el perfecto consejero estratégico. En una entrevista en 2019, el propio Deschamps lo describió a la perfección: “No quiero que sea un ‘sí señor’. Por suerte no lo es: sabe decirme que no. Nuestras charlas cotidianas alimentan mi reflexión”.
A pesar de su enorme influencia en las decisiones tácticas que han llevado a Francia a la cima del mundo, Stéphan mantiene siempre su rol de apoyo con total humildad. Mientras Deschamps suele dirigir de traje, Stéphan prefiere quedarse en chándal (mono deportivo), manteniendo las rutinas del cuerpo técnico, dirigiendo los calentamientos y hablando de cerca con los futbolistas.
Mbappé y el vestuario lo respetan
El plantel francés adora a Stéphan por su personalidad. Es descrito como un hombre pedagogo, fino estratega, a veces paternal y con un gran sentido del humor.
“La relación que tenemos con Guy es genial. Es alguien muy abierto, le gusta mucho bromear”, confesó el mediocampista Aurélien Tchouaméni en la rueda de prensa previa al choque contra Noruega. “Estamos seguros de que Guy va a seguir la línea que le marca el técnico, porque siempre se comunican”.
Este viernes en Foxborough, vistiendo de nuevo su ropa deportiva de trabajo, Guy Stéphan no solo buscará el pase a la siguiente ronda, sino cumplir con la promesa que le hizo a su amigo por teléfono antes de salir a hablar con la prensa: “Voy a esforzarme por hacer que esta situación difícil sea lo más normal posible. Quiero mostrarme digno de la confianza que me da”.
