Michael Carrick continúa como entrenador del Manchester United después de la derrota ante el Como del 21 de octubre de 2026. Para Phil McNulty, columnista de BBC Sport, el técnico ya está atrapado en el ciclo de problemas que ha marcado a sus antecesores desde la salida de Sir Alex Ferguson: nombramientos que despiertan entusiasmo, dificultades recurrentes y decisiones que no consiguen darle estabilidad al club.
Su cuestionamiento va más allá del banquillo. El periodista pone bajo la lupa a quienes eligieron a los entrenadores y decidieron cuándo sostenerlos o cambiar de rumbo. En esa lectura, Carrick es la cara visible de fallas que no empiezan ni terminan en él.
El paralelo entre Carrick y Solskjaer
La imagen de Carrick levantando las manos para disculparse ante los aficionados después del 4-1 ante el Como es el punto de partida de la comparación de McNulty. Ole Gunnar Solskjaer había protagonizado una escena similar tras perder por el mismo marcador ante el Watford en noviembre de 2021, una derrota que precedió a su despido.
El paralelo también pasa por cómo llegaron al cargo: ambos eran figuras queridas por la afición, tuvieron etapas interinas positivas y después fueron nombrados de manera permanente. Carrick había devuelto al equipo a la Champions League. Para el columnista, esa conexión con los hinchas y el impulso inicial favorecieron elecciones cómodas para la dirigencia.
También señala un antecedente menos favorable: Carrick fue despedido por el Middlesbrough, mientras que Solskjaer salió del Cardiff City en septiembre de 2014, después de nueve meses. Ambos habían sufrido esos despidos en el Championship antes de asumir en Old Trafford.
Desde Ferguson, los entrenadores permanentes han sido David Moyes, Louis van Gaal, José Mourinho, Ole Gunnar Solskjaer, Erik ten Hag, Rúben Amorim y Michael Carrick. McNulty ve en esa sucesión un problema que trasciende los perfiles individuales, aunque el futuro del actual técnico sigue abierto.
Las decisiones que ponen a la dirigencia bajo la lupa
El señalamiento de McNulty abarca a quienes han conducido al United, desde Ed Woodward y la familia Glazer hasta Jim Ratcliffe. Su pregunta apunta a la responsabilidad de elegir entrenadores y definir las condiciones en las que trabajan:
“¿De verdad pueden ser siempre los entrenadores del United? ¿No deberían recibir aún más escrutinio quienes los nombraron y luego decidieron el rumbo del club?”, plantea.
El caso de Erik ten Hag concentra esa crítica. El club se disponía a despedirlo antes de la final de la FA Cup de 2024, pero la victoria frente al Manchester City cambió la decisión. Después llegaron una extensión contractual y 200 millones de libras para fichajes.
Seis meses más tarde fue despedido. La indemnización para él y su cuerpo técnico superó los 10 millones de libras. McNulty califica la decisión de mantenerlo como catastrófica tanto en lo económico como en lo deportivo.
La discontinuidad también alcanzó a la dirección deportiva. Dan Ashworth llegó en julio de 2024 y salió cinco meses después, tras un desacuerdo interno. El columnista lo presenta como otro ejemplo de la inestabilidad en las decisiones del club.
Por qué otro entrenador no garantizaría una solución
Cambiar al responsable del equipo no eliminaría automáticamente los problemas que describe McNulty. Su advertencia se centra en la plantilla y en los recursos que necesitaría cualquier eventual sucesor:
“Dado el estado actual de la plantilla del United, no hay garantía de que un entrenador con una trayectoria de primer nivel encuentre una solución rápida, o siquiera una solución, sin una gran inversión”, sostiene.
Desde esa perspectiva, Carrick podría pagar por fallas más amplias. El periodista considera además que el United ha perdido atractivo para los mejores entrenadores y que, si buscara un reemplazo, tendría que convencerlo de que existe un futuro en Old Trafford más allá de otro despido.
La amenaza que plantea es una nueva ronda de cambios sin corregir las decisiones que los preceden. La combinación de errores internos y falta de éxito deportivo podría prolongar la rotación y la inestabilidad, advierte el columnista.
En síntesis
- Paralelo con Solskjaer: afinidad con la afición y buenos interinatos precedieron a los nombramientos permanentes; no aseguran un desenlace idéntico.
- Decisiones dirigenciales: la continuidad, inversión y posterior despido de Ten Hag concentran el cuestionamiento sobre el rumbo del club.
- Sin solución garantizada: otro cambio podría prolongar la inestabilidad; Carrick continúa al frente del United.




















