Michael Carrick sigue al frente del Manchester United bajo intenso escrutinio. El equipo ocupa el puesto 16 de la Premier League 2026 tras ocho partidos, con siete puntos: una victoria, cuatro empates y tres derrotas. El técnico ha recibido más tiempo para intentar revertir los resultados, pero su futuro sigue en discusión.
Desde la salida de Alex Ferguson, Old Trafford ha visto crisis que desembocaron en despidos rápidos y otras que se prolongaron durante meses. Los casos de David Moyes, Louis van Gaal, José Mourinho, Ole Gunnar Solskjaer, Erik ten Hag y Rúben Amorim muestran que la presión no pone por sí sola fecha a una salida.
Moyes y Van Gaal: dos formas distintas de atravesar la presión
David Moyes duró diez meses. Fue despedido cuando quedó claro que el United no clasificaría a la Champions League en su primera temporada. La distancia entre el proyecto que esperaba desarrollar y el tiempo que recibió quedó reflejada en su balance posterior.
“Si hubiera sabido que solo iba a tener diez meses y no seis años, habría abordado todo el trabajo de otra manera”, declaró Moyes en una entrevista citada por Andy Mitten en The Athletic. El técnico también sostuvo: “Sentía que merecía más tiempo”.
Louis van Gaal atravesó otro tipo de espera. En diciembre de 2015, el equipo no ganó: sumó dos empates y tres derrotas, no marcó en tres de esos encuentros y cayó al sexto puesto. Mitten relata que circularon rumores falsos sobre un despido un lunes por la mañana, mientras la atención mediática se concentraba en Mourinho como reemplazo.
En su reconstrucción, el club valoraba dar tiempo para construir equipos, no quería adquirir una reputación de despedir entrenadores rápidamente ni permitir que Mourinho condicionara sus decisiones. Van Gaal permaneció hasta el cierre de la temporada 2015-16: el United terminó quinto con 66 puntos, igualado con el Manchester City, que obtuvo el cupo de Champions por diferencia de goles.
El desenlace llegó incluso después de una celebración: Van Gaal ganó la FA Cup en mayo de 2016 y fue despedido dos días después. Superar la crisis de diciembre le permitió terminar la campaña, no asegurar su permanencia.
Mourinho y Solskjaer: las señales públicas no fijaron un plazo
José Mourinho salió en diciembre de 2018, después de haber terminado segundo en la Premier 2017-18 y de dirigir 24 partidos de la campaña siguiente. Mitten recuerda haber percibido su malestar meses antes, durante la gira de pretemporada por Estados Unidos.
El periodista también cuenta que Gary Neville predijo el despido dos semanas antes de que ocurriera, aunque no conocía la decisión como un hecho confirmado. Mourinho reconoció retrospectivamente que correspondía despedirlo al final de aquella etapa.
Con Ole Gunnar Solskjaer, Mitten sitúa un quiebre en el empate 1-1 ante Everton del 2 de octubre de 2021: fue entonces cuando percibió que había perdido el respaldo de los aficionados moderados. La presión mediática se volvió implacable, pero el despido llegó seis semanas después, el 21 de noviembre.
El United había ganado cuatro partidos y empatado uno en sus primeras cinco jornadas; después consiguió una sola victoria en siete encuentros ligueros. Solskjaer dirigió 17 partidos en 2021-22, tras haber terminado segundo la temporada anterior.
Mitten relata que John Murtough, entonces director de fútbol, quería que el proyecto funcionara, pero consideraba que los malos resultados habían envuelto al club. Fue él quien tuvo que comunicarle la salida al noruego: una decisión institucional distinta de la percepción previa sobre el apoyo de los aficionados.
Ten Hag y Amorim: un título y una ruptura pública cambiaron el panorama
El octavo puesto de 2023-24, a 31 puntos del campeón Manchester City, dejó a Erik ten Hag contra las cuerdas. Según Mitten, INEOS planeaba despedirlo al terminar esa temporada y el United conversaba con otros entrenadores mientras él seguía en el cargo.
La final de la FA Cup alteró el escenario. El triunfo 2-0 sobre el City clasificó al equipo a la Europa League y disparó el respaldo al técnico; Mitten explica que ese apoyo contribuyó a su continuidad y a la firma de un nuevo contrato. El impulso, sin embargo, no fue duradero: Ten Hag fue despedido en octubre de 2024, con el United en el puesto 14, 11 puntos en nueve jornadas y cuatro victorias en los primeros 13 partidos de la temporada entre todas las competiciones.
Rúben Amorim tenía al equipo sexto el 1 de enero de 2026, en posición de clasificarse a la Europa League. En la reconstrucción de Mitten, existían dudas internas sobre su inflexibilidad táctica, aunque el director de fútbol Jason Wilcox era su principal respaldo.
El vínculo se deterioró públicamente. Amorim criticó al club después del empate 1-1 con Wolverhampton del 30 de diciembre de 2025 y volvió a hacerlo tras el 1-1 con Leeds del 4 de enero de 2026. Fue despedido al día siguiente del segundo empate. Las críticas precedieron la salida, sin que esa secuencia explique por sí sola todos los motivos de la decisión.
Un título ayudó a sostener a Ten Hag durante unos meses; una posición liguera más alta no evitó el final de Amorim. Para Carrick, esos antecedentes dejan un contraste claro: ni la continuidad en plena crisis garantiza estabilidad ni el escrutinio equivale a un despido decidido.
En síntesis
- Carrick sigue al mando, bajo intenso escrutinio, con Manchester United 16.º tras ocho partidos de la Premier League 2026.
- Los plazos fueron distintos: Van Gaal terminó la temporada y el respaldo tras ganar la FA Cup contribuyó a la continuidad de Ten Hag.
- Ningún precedente fija un desenlace ni un plazo para el futuro del actual entrenador.




















