El fútbol centroamericano y, en especial, la familia del Deportivo Saprissa se encuentran de luto tras conocerse el sensible fallecimiento del exjugador y entrenador uruguayo Alejandro Larrea, quien murió a los 59 años.
La lamentable noticia fue confirmada a través de las redes sociales por el periodista deportivo Maynor Solano, quien detalló que el sudamericano sufrió un infarto.
“Lamentable noticia: falleció Alejandro Larrea, exdelantero del fútbol costarricense y exasistente de la Selección de Costa Rica. Un abrazo solidario para toda su familia”, publicó el comunicador.
Un goleador que dejó huella en La Cueva
Nacido el 5 de diciembre de 1966 en Montevideo, Uruguay, Larrea debutó en 1983 con el histórico Montevideo Wanderers. Sin embargo, su nombre quedó grabado con letras de oro en Costa Rica cuando arribó en 1997 para defender los colores del Deportivo Saprissa.
Bajo las órdenes del técnico Alexandre Guimaraes, el delantero se convirtió rápidamente en un referente del ataque morado durante la temporada 1997-1998, ganándose el cariño de la afición tras coronarse como goleador del torneo y consagrarse como uno de los mejores futbolistas extranjeros que han pasado por la institución tibaseña. Finalmente, concluyó su etapa como jugador activo en territorio costarricense vistiendo la camiseta de Ramonense.

Brilló en Saprissa. (Facebook)
Su etapa en el banquillo y el Mundial de Rusia 2018
El legado de Larrea en el país centroamericano no se limitó a su etapa de pantalón corto. Años más tarde de su retiro, el uruguayo hizo carrera en los banquillos, consolidando un fuerte vínculo con el fútbol tico.
Fue figura y dirigió al Santos de Guápiles y al Puerto Golfito, pero su mayor reto en el área técnica llegó de la mano de Óscar “Macho” Ramírez. Larrea fue elegido como asistente técnico de la Selección Nacional de Costa Rica durante el proceso que culminó con la participación de la “Tricolor” en el Mundial de Rusia 2018.

Fue parte del cuerpo técnico de La Sele del Machillo Ramírez en Rusia 2018.
Hoy, tanto aficionados como excompañeros e instituciones despiden a un hombre que adoptó a Costa Rica como su hogar y le entregó grandes alegrías deportivas.





