Tim Vickery reivindica el fútbol colectivo tras el Balón de Oro de Harry Kane

hace 58 min

Tim Vickery encontró en la ceremonia del Balón de Oro de Harry Kane un contraste que va más allá del ganador: un espectáculo de dimensiones similares a las de los premios Óscar para premiar a una figura de un deporte que necesita del equipo. En su columna en Trivela, vinculó los esmóquines y los discursos con el crecimiento del marketing deportivo y la transformación del fútbol en parte de la industria global del entretenimiento.

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Su reparo apunta al protagonismo que ese proceso concede a las individualidades. “Se trata de un deporte esencialmente colectivo donde, en términos generales, el crack solo consigue desequilibrar si su equipo está bien organizado”, escribió el periodista.

Para ilustrar cuánto cambió la celebración, recordó el relato de Michael Owen, su momento favorito de la gala: 25 años antes, alguien había telefoneado al Liverpool para comunicar la elección y su entrenador lo había llamado para darle la noticia.

España y el aporte de Lamine Yamal más allá de su mejor nivel

La Copa del Mundo le sirve a Vickery para desarrollar esa tensión. Cuestiona la insistencia en promocionar estrellas tanto dentro de la cancha como en las tribunas, donde las cámaras buscaban a figuras de los deportes estadounidenses y de Hollywood. Frente a ese despliegue, sitúa el funcionamiento de España, cuyo fútbol describe como colectivo en esencia, sin desconocer su abundante talento individual.

El caso de Lamine Yamal concentra el argumento: a juicio del periodista, estuvo muy por debajo de su mejor nivel, pero aun así contribuyó mucho al esfuerzo del equipo. Su lectura no elimina el valor de la figura.

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Vickery también interpreta los reconocimientos al fútbol español masculino y femenino como frutos del desarrollo de una cultura futbolística relativamente reciente. Allí encuentra una referencia que podría inspirar a otros países.

El cambio del PSG con Luis Enrique

El reconocimiento del Paris Saint-Germain como equipo del año aporta otro ejemplo a su reflexión. Vickery extiende parte del mérito a la influencia española a través de Luis Enrique y distingue entre reunir grandes nombres y hacerlos funcionar juntos.

“La colección de estrellas no estaba funcionando bien, hasta la llegada del entrenador Luis Enrique, que consiguió imponer un modelo encantador de fútbol colectivo”, sostuvo. El cambio que celebra está en la organización y en el modelo de juego, no en prescindir del talento individual.

Por qué Kane representa el triunfo de la tortuga

La trayectoria de Kane lleva esa reflexión hacia la paciencia y el trabajo. Vickery recurre a la fábula de la liebre y la tortuga para contrastar su desarrollo con el de Ronaldo: mientras el brasileño ya ocupaba portadas alrededor del mundo desde joven, el inglés buscaba oportunidades mediante préstamos.

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El espacio en el Tottenham llegó en la temporada 2014/15, a los 21 años. En esa progresión, el periodista identifica una ambición silenciosa: seguir trabajando y mejorando sin haber alcanzado la notoriedad tan pronto como Ronaldo.

El vínculo con el equipo aparece en el agradecimiento de Kane a sus compañeros del Bayern Múnich por impulsarlo a desarrollarse en cada entrenamiento. Para Vickery, ese reconocimiento expresa la mentalidad que sostuvo su crecimiento: la mejora individual también se alimenta de la exigencia compartida.

“¡La tortuga llegó!” celebra el periodista al cerrar su reflexión sobre la perseverancia del inglés.

En síntesis

  • Tesis central: el equipo organizado como condición general para que una figura marque diferencias.
  • España y PSG: ejemplos del peso del funcionamiento colectivo en la reflexión de Vickery.
  • La tortuga: el progreso sostenido de Kane mediante el trabajo y el aprendizaje junto a sus compañeros.
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