El Liverpool perdió 0-1 ante el Arsenal en Anfield el domingo 1 de noviembre, pese a tener un 57% de posesión y completar 14 remates: dos al arco y seis bloqueados. El volumen tampoco se tradujo en una diferencia importante de goles esperados: produjo 1,07 xG frente a los 1,048 del rival.
La derrota le da actualidad al diagnóstico de Trivela: el equipo de Andoni Iraola consigue instalarse en campo contrario, pero encuentra dificultades para abrir defensas bajas y compactas. Su análisis apunta al ritmo de circulación y a los movimientos colectivos, con propuestas que van más allá de pedirle una jugada salvadora a un futbolista.
¿Por qué tener la pelota no alcanza para abrir espacios?
El mecanismo que describe Trivela tiene una clave: mover el balón no siempre significa desordenar al rival. Si los pases de un lado al otro llegan lentamente, la defensa puede desplazarse sin romper su estructura. Con poco espacio detrás de la última línea, también se reducen las opciones de atacar en profundidad.
La propuesta pasa por acelerar los cambios de orientación y dar continuidad con pases verticales cuando aparezca un espacio. No se trata solamente de hacer circular la pelota más rápido, sino de aprovechar el momento en que un defensor abandona su posición o se abre una separación entre compañeros.
El Arsenal defendió con un bloque bajo y profundo durante el primer tiempo. En esos 45 minutos, el conjunto visitante acumuló 18 despejes: una resistencia que obligaba a buscar caminos hacia el área entre líneas muy juntas.
Iraola ya había planteado ese desafío en su primera conferencia como entrenador del Liverpool: “Prefiero enfrentar bloques bajos en el sentido de: ‘Está bien, tendremos el control del partido, probablemente concederemos menos ocasiones, pasaremos mucho tiempo en campo contrario y esos son los escenarios que tenemos que buscar’”.
Wirtz, una posible respuesta que necesita del equipo
Florian Wirtz fue titular como mediapunta en el 4-2-3-1 ante el Arsenal. Tuvo siete toques en el área rival, pero no creó ninguna ocasión. Su presencia cerca del arco no encontró continuidad en el último pase.
Al 2 de noviembre, el alemán figuraba noveno en pases completados en el último tercio de la Premier League y todavía no había creado una gran ocasión en esa liga durante la temporada. The Guardian interpretó que su participación estaba más vinculada con conservar y hacer circular la pelota que con generar desequilibrio.
Trivela propone acercarlo a los atacantes y facilitar combinaciones cortas, con movimientos que saquen a los centrales de sus posiciones. Recibir entre líneas también depende de lo que hagan sus compañeros: necesita opciones de pase y amenazas de profundidad, no únicamente espacio para una acción individual.
La amplitud de laterales y extremos forma parte de esa misma propuesta. Si obligan a la defensa a cubrir toda la anchura, podrían aparecer huecos por dentro; si el rival sale hacia las bandas, las combinaciones pueden buscar los espacios entre el centro y los costados. La clave del planteamiento es que esos movimientos ocurran juntos.
La presión alta como otra vía para atacar
La otra alternativa que señala Trivela es recuperar la pelota arriba y atacar antes de que el adversario recomponga sus líneas. En lugar de intentar abrir una defensa ya instalada, Liverpool podría encontrar jugadores fuera de posición. Pero recuperar cerca del área no garantiza una ocasión: la siguiente decisión también cuenta.
En el corte del 2 de noviembre, el equipo produjo remates en el 16,7% de sus recuperaciones en las últimas 40 yardas del campo, frente al promedio de la Premier League de 18,4%. Era la séptima tasa más baja de la competencia, un margen de mejora en la transformación de recuperaciones en intentos al arco.
La visita al Fenerbahçe del miércoles 4 de noviembre, por la Champions League 2026/27, será el próximo escenario para observar esas respuestas. El planteamiento del rival marcará qué espacios aparecen y cuánto deberá recurrir Liverpool al ataque posicional o a las acciones tras recuperación.
En síntesis
- Circulación más rápida: podría desplazar al bloque defensivo y abrir caminos para pases verticales.
- Wirtz y el equipo: asociaciones, amplitud y profundidad pueden facilitar sus recepciones entre líneas.
- Recuperaciones altas: ofrecen otra vía para atacar antes de la reorganización rival, sin garantizar ocasiones.




















