Fernando Batista rompió el silencio tras su salida como director técnico de Costa Rica y dejó un mensaje sobre el futuro de La Sele. Su salida del cargo no cambió su postura; al contrario, la endureció.
El argentino habló el 29 de septiembre con un tono de evidente molestia y dejó la frase que resume todo su reclamo: “Costa Rica tiene que hacer un trabajo a largo plazo, le duela a quien le duela y a los dirigentes”. Desde ahí ató su diagnóstico a una idea central: Costa Rica no puede seguir viviendo del recuerdo.
En esa misma línea, vinculó su reclamo con la ausencia en el último Mundial y con la necesidad de preparar el futuro, apenas días después de la reciente actividad de la Tricolor en la Liga de Naciones de la Concacaf el 25 y 27 de septiembre.
¿Qué significa el trabajo a largo plazo que pidió Batista?
Para Batista, el punto de partida no está solamente en la selección mayor. Su planteamiento va más abajo: empezar por el fútbol local y construir una base capaz de sostener a la Tricolor en los próximos años.
Ahí fue donde lanzó una de sus advertencias más fuertes. “Está crítico porque cuando vos vivís del recuerdo, no ves el futuro y el futuro hay que prepararlo”, sostuvo, antes de insistir en que el problema principal no es solo La Sele, sino la falta de una estructura previa que alimente al equipo nacional.
Su idea también baja a una exigencia concreta de formación. Batista remarcó que el objetivo no debe limitarse a ganar la Copa Oro, sino a afianzar proyectos y lograr que los futbolistas lleguen a la mayor con más de 20 o 30 partidos encima. Según su visión, esa experiencia acumulada es la que después permite armar una selección capaz de competir mejor en una eliminatoria y mirar con seriedad hacia 2030.
Ese discurso, además, ya tenía una traducción práctica en su gestión. Antes de su salida, había convocado a 30 jugadores, de los cuales 13 tenían 23 años o menos; la nómina manejaba un promedio de 24,4 años, con 24 futbolistas del torneo local y apenas seis legionarios.
El cuestionamiento a los resultados inmediatos
Batista también apuntó al choque que terminó rompiendo el proceso. Según explicó, el proyecto que le presentaron Ronald González y Osael Maroto se cortó por los resultados, aunque dejó claro que él mismo asume la parte que le corresponde.
“Es el proyecto que a mí me presentó Ronald González, que es un proyecto muy bueno, hablado por Osael, quien es presidente, y que se corta por los resultados, porque también yo me hago cargo de los resultados”, afirmó. Ahí está el corazón de su reclamo: no negó la importancia de ganar, pero sí cuestionó que todo se mida únicamente por la urgencia del presente.
El exseleccionador sostuvo que un proceso de construcción no puede juzgarse como si ya estuviera terminado. En su explicación, cuando se arranca un proyecto se prueban jugadores jóvenes y futbolistas sin recorrido en la mayor, y en medio de esa búsqueda pueden aparecer triunfos, derrotas y empates.
Su desacuerdo también alcanzó a la comisión que tomó la decisión final. Batista dijo sentirse triste y con bronca porque creía en el proyecto, y remató con otra frase de peso: “No estoy de acuerdo con la comisión que ha tomado decisiones, porque no hay que pensar en el hoy, hay que pensar en el futuro”.
Panamá y Argentina, los ejemplos que puso Batista
Para defender su idea de continuidad, Batista recurrió a dos referencias concretas. La primera fue Panamá, al que puso como ejemplo cercano de un proceso sostenido en el tiempo.
Según su comparación, la selección panameña mantuvo la estructura, sostuvo al entrenador y respaldó el proyecto durante 10 años. Desde esa lógica, Batista contrapuso esa continuidad con la necesidad de que Costa Rica deje de competir contra sí misma y empiece a consolidar bases reales.
La otra referencia fue Argentina. Batista recordó el proceso iniciado en 2017, al que se fueron incorporando futbolistas a lo largo de distintos ciclos hasta desembocar, seis años después, en un título mundial.
Costa Rica tiene materia prima, afirmó Batista al referirse a la necesidad de sostener los procesos.
En síntesis
- Pedido central: Batista reclamó un trabajo de largo plazo para Costa Rica, con la mirada puesta en 2030.
- Base y formación: planteó empezar por el fútbol local y llevar jugadores a la selección mayor con más de 20 o 30 partidos.
- Crítica a la inmediatez: dijo que el proyecto se cortó por los resultados, aunque asumió la responsabilidad por ellos.




















