El caso de los cargos de la Premier League contra el Manchester City tomó relevancia pública antes de que la liga formulara su expediente. Rui Pinto creó Football Leaks en 2015 con la meta declarada de exponer “la cara oculta del fútbol” y, bajo el seudónimo de John, empezó a tender puentes con periodistas que después revisarían una montaña de archivos sobre negocios, contratos y pagos dentro de la industria.
Pinto no presentó los 115 cargos ni resolvió el caso, pero sí fue una pieza decisiva en el origen público del escándalo. Los documentos vinculados a sus filtraciones alimentaron investigaciones periodísticas que pusieron bajo la lupa las finanzas del club y precedieron las pesquisas regulatorias posteriores.
El estado actual del expediente sigue siendo delicado. El 25 de septiembre trascendió que el Manchester City fue considerado responsable de 114 de 115 cargos, aunque las sanciones todavía no están definidas, el proceso sigue bajo confidencialidad y una apelación se mantiene sobre la mesa. El club, además, sostuvo su postura: negó las acusaciones y afirmó que cuenta con “un conjunto integral de pruebas irrefutables” para defenderse.
Cómo Football Leaks llevó las finanzas de City al escrutinio público
La cadena arrancó con una filtración masiva. Pinto compartió decenas de millones de documentos con el periodista Rafael Buschmann y terminó entregando más de tres terabytes de información a Der Spiegel y a otros medios asociados al consorcio European Investigative Collaborations.
Esos archivos no se publicaron de forma automática. El equipo de Der Spiegel sometió el material a comprobaciones de autenticidad, contexto, fiabilidad e interés público antes de convertirlo en investigaciones periodísticas. Una filtración no equivale por sí sola a una conclusión jurídica.
Entre los documentos relacionados con el Manchester City aparecían correos internos sobre acuerdos de patrocinio y pagos. El 5 de noviembre de 2018, Der Spiegel publicó alegaciones de que presuntamente el club había manipulado el valor de varios acuerdos comerciales para esquivar las reglas del fair play financiero de la UEFA.
Las revelaciones periodísticas derivaron en un problema institucional. La UEFA anunció una investigación formal el 7 de marzo de 2019 sobre las presuntas infracciones hechas públicas en los medios, y al día siguiente la Premier League confirmó que también revisaría las acusaciones contra el club.
El caso de UEFA no fue el mismo que el expediente de la Premier League
Los dos procesos fueron distintos. El caso de la UEFA fue un antecedente importante, pero no es el mismo expediente que hoy tiene al Manchester City bajo máxima presión en Inglaterra.
En febrero de 2020, la UEFA castigó al club con dos años fuera de las competiciones europeas y una multa de 30 millones de euros. Sin embargo, el TAS anuló esa prohibición en julio de 2020 y redujo la multa a 10 millones de euros, al considerar que la mayoría de las infracciones señaladas no estaban demostradas o habían prescrito. Lo que sí mantuvo fue la conclusión de que el club no cooperó con la investigación de la UEFA.
El expediente de la Premier League fue distinto y bastante más amplio. La liga remitió 115 cargos a una comisión independiente en febrero de 2023, después de una investigación de cuatro años. El desglose publicado muestra la dimensión real del caso: 54 cargos por información financiera inexacta entre 2009 y 2018; 14 por datos inexactos sobre pagos a jugadores y entrenadores; cinco por incumplimientos vinculados a normas de la UEFA; siete por reglas de rentabilidad y sostenibilidad entre 2015 y 2018; y 35 por falta de cooperación con la investigación entre 2018 y 2023.
La audiencia de ese procedimiento se celebró a puerta cerrada durante 12 semanas, entre septiembre y diciembre de 2024.
¿Por qué Rui Pinto sigue siendo una figura divisiva?
La discusión sobre Rui Pinto nunca fue solo futbolística. En 2023, un tribunal de Lisboa lo condenó a cuatro años de prisión suspendida por cinco accesos ilegítimos a sistemas, tres violaciones de correspondencia y un intento de extorsión. Esa sentencia dejó claro que sus métodos tuvieron consecuencias penales, incluso si sus revelaciones terminaron impactando al fútbol europeo.
Al mismo tiempo, su situación también cambió ante las autoridades portuguesas. En 2020 pasó a ser testigo protegido después de permitir a la policía judicial acceder a sus discos duros y colaborar en distintas investigaciones.
Por eso sigue dividiendo opiniones. Ana Gomes defendió que debía ser protegido como denunciante y tratado como un aliado de las autoridades. El periodista portugués Antonio Varela, que trabajó con el material, reconoció el problema de origen, pero sostuvo que el interés público justificaba examinarlo. “Éticamente es complicado, pero el interés público pesa más que la cuestión ética”, resumió al explicar por qué esos documentos merecían ser publicados.
Del otro lado, el exasesor financiero del Manchester City, Stefan Borson, rechazó cualquier intento de romantizarlo. “No debe ser presentado como una especie de guerrero de la libertad”, dijo, antes de remarcar que la obtención de los documentos fue, a su juicio, un acto criminal.
Pinto también reaccionó al desenlace más reciente y se adjudicó parte del impacto simbólico del caso. Describió el resultado como una “decisión histórica para el fútbol inglés” y afirmó que coronaba el trabajo realizado a través de Football Leaks. Esa valoración, sin embargo, pertenece a su propia lectura del caso: no prueba por sí sola que sus archivos demostraran cada uno de los cargos.
En síntesis
- Papel de Rui Pinto: Football Leaks aportó documentos que abrieron el escrutinio público sobre el Manchester City.
- Caso abierto: trascendió que el City fue considerado responsable de 114 de 115 cargos, con sanciones todavía pendientes y una posible apelación.




















